Lectura liberadora, Mesters. Método de Vigan. The Lumko method.

Carlos Mesters carmelita

O T R AS   L E C T U R A S

Encuentras aquí:

I. Una lectura liberadora de la Biblia por el fraile carmelita holandés Carlos Mesters misionero en Brasil, su patria adoptiva

II. El métodoVigan desarrollado en Filipinas

III. The Lumko “Seven Step” Method desarrollado en sud África

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I. Una lectura liberadora de la Biblia

Carlos Mesters, O.Carm.

La fe hunde sus raíces en lo cotidiano, y desarrolla su fuerza transformadora y liberadora siempre que los hombres viven en comunidad. En la Biblia se encuentran los hombres a sí mismos y su situación, y desde ella sacan la fuerza para articular sus vidas. Esta realidad nos la acerca a través de ejemplos concretos el biblista Carlos Mesters, O. Carm. Un libro del pueblo, especialmente desde los marginados, un libro del que mana una dinámica transformadora: ése es el papel que juega la Biblia en las comunidades de base brasileñas. En la segunda parte del artículo se ofrecen los factores que conducen a la lectura de la Biblia desde la óptica de la teología de la liberación. En la actualidad de la Biblia para la vida de cada día, en su función articuladora de la comunidad, en el compromiso social desde su lectura en las comunidades de base y en la confrontación a posibles tendencias espiritualistas y fundamentalistas ve Carlos Mesters el lugar y el valor de una lectura bíblica desde la teología de la liberación, sobrepasando incluso el contexto brasileño. El artículo se publicó en la revista Medellín, No. 88, Vol. XXII, Dic. 1996, págs. 123-138.

Introducción

Me voy a limitar a lo que sucede aquí en Brasil, puesto que no tengo mucho conocimiento de lo que pasa en otros países de América Latina. Pero describiendo un metro cuadrado de agua del río, se consigue tener una idea del resto del agua que llena todo el río.

La fuente de la lectura liberadora de la Biblia es la que el pueblo cristiano vive en las Comunidades Eclesiales de Base. Es un modo de sacar de la Biblia fuerza y luz para su camino y su lucha. Con la ayuda de la Biblia él llega a una experiencia nueva de Dios y a una visión nueva de acción transformadora y liberadora de la Palabra de Dios en la vida.

Voy a comenzar este artículo, describiendo algunos hechos significativos sacados de la práctica y, en seguida, procuraré hacer observaciones que expliciten el alcance de estos hechos para una lectura popular de la Biblia.

1ª Parte

Tres hechos que revelan la situación a la que llegamos

1º Hecho: Colombia

Sucedió durante la primera reunión de un curso bíblico. Había unas 25 personas. En la pared está la frase DIOS ES AMOR. El padre preguntó: “¿quién lo escribió” Una señora respondió: “¡Fui yo!” Y el padre: “¿Por qué lo escribió?” Respuesta de la señora: “Encontré la pared medio vacía”. El padre: “¿Y por qué puso esta frase?” La señora: “La encontré bonita”. El Padre: “¿de dónde sacó la frase?” Y la señora respondió: “¡Yo misma la inventé! ¡Me pareció que esto es lo que debemos vivir como cristianos!”

Entonces el padre dijo: “Vamos a abrir la Biblia por la primera carta de San Juan, capítulo 4, versículo 8”. Esperó hasta que todos hubieran encontrado el texto. Él pidió a aquella señora que leyera. Ella leyó: “Aquel que no ama no conoce a Dios, porque DIOS ES AMOR”.

Fue la primera vez en su vida que ella abría la Biblia. Se llevó un susto. No esperaba encontrar allí dentro su frase de la pared. Descubrió que, sin que ella lo supiera, la Palabra de Dios ya estaba en su vida. Se quedó con una satisfacción y una alegría tan grandes, que casi no durmió aquella noche. En los días siguientes, la Biblia que había recibido del padre estaba llena de papelitos marcando las páginas. ¡Durante la noche encontró otras frases conocidas!

Este hecho tan simple y muchos otros hechos semejantes revelan en lo que sigue un respeto por la interpretación que el pueblo de las comunidades cristianas hace de la Biblia:

1. La Biblia es aceptada por el pueblo como Palabra de Dios. Esta fe ya existe antes de que nosotros lleguemos a la Biblia. En ella colgamos todo lo que tenemos que decir. Es lo que caracteriza la lectura de la Biblia que hacemos en América Latina. Sin esta fe, todo el proceso y todo el método habrían sido diferentes.

2. Está en camino un descubrimiento progresivo de que la Palabra de Dios no está sólo en la Biblia, sino también en la vida y de que el objetivo principal de la lectura de la Biblia no es interpretar la Biblia, sino interpretar la vida con la ayuda de la Biblia. Se descubre que Dios habla hoy a través de los hechos.

3. La Biblia entra por otra puerta en la vida del pueblo; no por la puerta de la autoridad, sino por la puerta de la experiencia personal y comunitaria. Ella se hace presente no como libro que impone una doctrina de arriba abajo, sino como una Buena Nueva que revela la presencia liberadora de Dios en la vida y en la lucha del pueblo. La Biblia confirma el camino que el pueblo está haciendo y, así, lo anima en su esperanza.

4. Antes, la Biblia quedaba lejos, ¡ahora está cerca! El que era misterioso e inaccesible comenzó a formar parte de la vida cotidiana de los pobres. Y junto con su Palabra el propio Dios se hizo cercano. Resulta difícil para uno de nosotros evaluar la experiencia de novedad que todo esto representa para los pobres.

2º Hecho: Nueva Iguazú, Río de Janeiro

Era un encuentro bíblico sólo para negros. Comenzó escuchando todos una historia personal de dos negros ya de edad. Historia de mucho sufrimiento y discriminación. En seguida, todos juntos, en silencio, intentaron recordar la historia de los negros en Brasil. En una visión de conjunto apareció en el cuadro una línea del tiempo da larga esclavitud con su secuencia de opresiones. Después de eso pidieron que se diera una visión global de la historia del pueblo de la Biblia. Así, al final, en un gran cuadro paralelo había dos historias, distantes en el tiempo, pero próximas en el contenido: dos historias de opresión y de lucha por la liberación. Esta fue la primera parte.

En la segunda parte decidieron profundizar en el cautiverio del pueblo de la Biblia. Querían saber cómo enfrentarse con el cautiverio en que ellos mismos se encontraban hoy, siglo XX, aquí en Brasil. Fue un estudio de muchos y preciosos descubrimientos. Hubo una identificación muy fuerte del grupo con el Siervo de Yahveh del que habla el profeta Isaías y con su misión. Comenzaron a mirar su propia situación con otros ojos.

Observaciones en torno al hecho:

1. Al leer la Biblia el pueblo de las Comunidades trae consigo su propia historia y tiene en los ojos los problemas que vienen de la realidad dura de su vida. La Biblia aparece como un espejo, “sím-bolo” (cf Heb 11,19) de aquello que él mismo vive hoy. Se establece así un vínculo profundo entre la Biblia y la vida que, a veces, puede dar la impresión de ser un concordismo superficial. En realidad se trata de una lectura orante de fe muy semejante a la lectura que hacían los Santos Padres.

2. Para que se produzca esta vinculación profunda entre Biblia y vida es importante: a) tener en los ojos las preguntas reales que vienen de la vida y de la realidad sufrida hoy y no preguntas artificiales que nada tienen que ver con la vida del pueblo; b) descubrir que se pisa el mismo suelo ayer y hoy; c) tener una visión global de la Biblia que esté relacionada con la situación concreta de los lectores. Leyendo así la Biblia se produce una iluminación mutua entre Biblia y vida. El sentido y el alcance de la Biblia aparecen y se enriquecen a la luz de lo que se vive y sufre en la vida y viceversa.

3. A partir de esta nueva relación entre Biblia y vida, los pobres hacen el mayor descubrimiento de todos: “Si Dios estuvo con aquel pueblo en el pasado, entonces Él también está con nosotros en esta lucha que hacemos para liberarnos. ¡Él escucha nuestro clamor!

3º Hecho: Cabedelo, Paralba

La celebración final del encuentro bíblico comenzó con un canto. En seguida se hizo una lectura de la historia de los discípulos de Emaús hasta donde dice: “¡Nosotros esperábamos …! (Lc 24,13-24). Se hizo una pausa para responder a la pregunta: “La cruz mató la esperanza de los discípulos ¿cual es la cruz que hoy está matando la esperanza del pueblo?”

En seguida continuaron la lectura y escuchamos cómo Jesús interpretó las Escrituras para los discípulos (Lc 24,25-27). El grupo se dividió en pequeños grupos de tres: cada uno era Cristo para los otros dos. Debían compartir entre sí cuándo el hermano o la hermana, con su Palabra, fué Cristo para ella o para él y le hizo arder el corazón.

Después de diez minutos, al son de un canto, el grupo se reunió nuevamente para escuchar cómo los discípulos llegaron a Emaús y cómo reconocieron a Jesús en la fracción del pan (Lc 24,28-32). Ahí todos entraron en la sala y celebraron la Eucaristía, la fracción del pan.

Por fin, después de la comunión, leyeron cómo los discípulos volvieron a Jerusalén, donde continuaban vivas las fuerzas de la muerte que habían levantado la cruz y matado a Jesús. Pero los dos, por dentro, ya habían obtenido la victoria sobre el poder de la muerte por su fe en la resurrección (Lc 24, 33-35).

Observaciones en torno al hecho:

1. En este hecho aparece claramente que, para una buena interpretación es muy importante crear un ambiente orante de fe y fraternidad, a través de cantos, oraciones y celebraciones. O sea, sin este contexto del Espíritu, no se llega a descubrir el sentido que el texto tiene para nosotros hoy. Por tanto, el “sentido ” de la Biblia no es sólo una idea o un mensaje que se capta y se objetiva con la razón; es también un “sentir”, una consolación, un consuelo que es “sentido” con el corazón.

2. Surge, poco después, una nueva manera de mirar la Biblia y su interpretación. La Biblia ya no es vista como un libro extraño que pertenece al clero, sino que es nuestro libro “escrito para nosotros que tocamos el fin de los tiempos” (1 Cor 10,11).

3. La interpretación de una actividad envolvente que comprende no sólo la contribución intelectual del exegeta, sino también y sobre todo el proceso de participación de la Comunidad: trabajo y estudio de los grupos, lecturas personales y comunitarias, teatro y otras dinámicas, celebraciones, oraciones, recreos, etc. … Interpretar es, antes que nada, una actividad comunitaria en la que todos participan, cada uno según su modo y conforme a su capacidad, inclusive el exegeta.

Concluyendo:

Hay muchos otros hechos. Bastan estos tres para sentir el viento nuevo que sopla y conoce la situación a la que se ha llegado. La práctica, revelada por estos hechos, fue surgiendo a lo largo de los años. Su simiente viene de los años 40 y 50, cuando comenzó la renovación. Conviene no olvidar que todo esto de que estamos hablando se refiere sólo a las Comunidades Eclesiales de Base, que son apenas una pequeña minoría. La gran mayoría tiene otro modo de mirar la Biblia, menos liberador y más fundamentalista.

Para que aparezca mejor el itinerario de fe recorrido a lo largo de los años, conviene presentar todo esto de un modo más sistemático. Veremos dos aspectos: la dinámica interna del proceso de interpretación popular y su novedad.

2ª Parte

La dinámica interna del proceso de la interpretación

1. Tres factores

Muchos factores contribuyeron a que se llegara a este tipo de lectura de la Biblia en el Brasil. Destacamos tres de ellos que no pueden ser ignorados para entender la actual coyuntura.

a) El trabajo de la JOC: una nueva manera de ver la revelación de Dios

El método Ver, Juzgar, Actuar trajo, sin duda, una nueva manera de considerar y experimentar la acción reveladora de Dios dentro de la historia. Antes de procurar saber que Dios habla, se procura ver la situación del pueblo, sus problemas. En seguida, con la ayuda de textos bíblicos, se intenta juzgar esta situación. Esto hace que el hablar de Dios no venga de la Biblia, sino de los hechos iluminados por la Biblia. Son ellos los que llevan a actuar y celebrar de manera nueva… el método de ver-juzgar-actuar.

b) El Concilio Vaticano II y el Documento Dei Verbum

El documento Dei Verbum consagró para la Iglesia toda esta nueva manera de ver la acción reveladora de Dios. Dios habla hoy a través de los hechos y de las personas. Nosotros conseguimos descubrir su hablar con la ayuda de la Biblia, la Palabra escrita de Dios. Ella nos presenta como norma (canon) la historia vivida del pueblo de Israel.

c) El golpe militar y la crisis del vanguardismo

La situación del pueblo era de abandono. En 1964 el golpe militar reveló que el trabajo de concientización, hecho hasta aquel momento, era muy imperfecto. El así llamado vanguardismo sufrió un choque. Se percibió la necesidad de un trabajo más capilar y paciente junto al pueblo, respetando mucho más su cultura y su camino. La Iglesia era el único lugar donde todavía se podía trabajar con libertad sin ser víctima de represión política. Así a partir de los años 60, comenzó un trabajo de base, de donde surgieron en todo lugar las comunidades eclesiales de base. El pueblo comenzó a leer la Biblia.

Pero el factor más importante de todos, que nunca fue tomado en sí mismo, aunque actúa en todos los otros factores, es la acción del Espíritu Santo. Él actúa en esta realidad y la conduce. ¡Oír lo que el Espíritu dice a las Iglesias!

2. Tres etapas

En el correr de estos años, tres aspectos tuvieron sus momentos privilegiados, uno después de otro. Son como tres objetivos distintos que están presentes en el uso que el pueblo hace de la Biblia:

a) Conocer la Biblia-Instruir

La renovación de la exégesis, las tres encíclicas sobre la interpretación de la Biblia de León XIII, Benedicto XV y Pío XII, el trabajo de divulgación de los exegetas, la renovación litúrgica trajeron la Biblia más cerca del pueblo. Alguien dijo, aquí en Brasil, que lo que ayudó a provocar en los católicos un interés mayor por la Biblia fue el vigor misionero de las iglesias pentecostales. Así, el deseo de conocer la Biblia estimuló a mucha gente a una lectura más frecuente.

b) Crear comunidad-celebrar

En la medida en que la Palabra comenzaba a ser leída o escuchada, producía sus frutos. El primer fruto fue el de aglutinar a las personas y crear comunidades. Semanas bíblicas populares, difusión de la Biblia en lengua vernácula, celebraciones de la Palabra, escasez del clero, cursos, encuentros, entrenamientos, numerosos grupos y círculos bíblicos, mes de la Biblia: todo esto produjo un fervor comunitario muy grande en torno a la Palabra de Dios.

c) Servir al pueblo-transformar

Sobre todo a partir de 1968, se dio un paso más. El conocimiento de la Biblia y la preocupación comunitaria encontraron su objetivo, que es el servicio al pueblo y la defensa de la vida. No teniendo ni dinero ni tiempo para leer los libros sobre la Biblia, los pobres comenzaron a leer la Biblia a partir del único criterio de que disponían: su vida de fe, vivida en comunidad, vida sufrida de pueblo oprimido. Leyendo así la Biblia descubrían lo obvio que no conocían: una historia de opresión igual que la que ellos sufren hoy; una historia de lucha por los mismos valores que ellos persiguen hoy: tierra, justicia, compartir, fraternidad, vida de la gente.

3. La dinámica interna

Estas tres etapas son como tres aspectos o tres objetivos de una misma actitud interpretativa frente a la Biblia. Entre ellas existe una dinámica interna que marca el proceso de interpretación popular: conocer la Biblia lleva a convivir en comunidad; convivir en comunidad lleva a servir al pueblo que, a su vez, lleva a desear un conocimiento más profundo del contexto de origen de la Biblia, y así de nuevo. Es una dinámica que no termina nunca. Estos tres aspectos nacen uno de otro, suponen el otro y llevan al otro.

comunidad

Dios habla hoy

realidad . . . . . . . . . . . . Biblia

No importa tanto a partir de cuál de los tres aspectos se inicia el proceso de interpretación. Esto depende de la situación, de la historia, de la cultura y de los intereses de la comunidad o del grupo. Lo que importa es percibir que un aspecto queda incompleto sin los otros dos.

Generalmente en todas las comunidades hay personas que se identifican con uno de los tres aspectos: 1) personas que quieren conocer la Biblia y que se interesan más por el estudio; 2) personas que insisten más en la comunidad y en sus funciones internas; 3) personas más preocupadas por servir al pueblo y hacer su contribución en la política y en los movimientos populares.

Todo esto produce tensiones entre los diferentes grupos e intereses. Estas tensiones son saludables y fecundas. Por ejemplo, en algunos lugares, la práctica política más intensa de los últimos años está pidiendo, ahora, un conocimiento más profundo del texto bíblico y una vivencia comunitaria más intensa de la espiritualidad de la liberación. En otros lugares la vivencia comunitaria llegó a su límite y está pidiendo una acción más ensamblada con los movimientos populares. En otras palabras, las tensiones ayudan a crear un equilibrio que favorece la interpretación de la Biblia e impiden que se vuelva unilateral.

A veces, sin embargo, estas tensiones son negativas y llevan a alguno de los tres aspectos a cerrarse sobre sí mismo o a excluir a los otros dos. El itinerario de interpretación popular muchas veces es tenso y conflictivo con riesgo de encerramiento o retroceso.

4. Peligros de encerramiento

Cuando una comunidad alcanza el objetivo de uno de estos aspectos (conocer, convivir o servir) algunos miembros, por fidelidad a la palabra, quieren avanzar y dar un paso adelante y otros, en nombre de esta misma fidelidad, rechazan la apertura. Es un momento de crisis y también de gracia. No siempre gana el grupo que quiere avanzar.

1. Todos los movimientos pastorales utilizan la Biblia y se apoyan en ella. En nombre de la Biblia los fundamentalistas rechazan la interpretación y la apertura a la realidad. En algunos lugares los grupos bíblicos que se cerraron en torno a sí mismos o en torno a la letra de la Biblia, se convirtieron en los grupos más conservadores de la parroquia. El propio exegeta puede correr el riesgo de cerrarse en el estudio, hasta progresista, del texto bíblico.

2. Muchos movimientos se encierran en lo comunitario, lo místico, lo carismático y rechazan la apertura a lo político. Ellos se abren al servicio de los pobres (y mucho), pero no en una línea de transformación o de liberación.

3. Existe el encerramiento del lado opuesto, aunque con menor frecuencia. La comunidad alcanza un grado de servicio más comprometido y de consciencia política más clara; percibe cómo lo comunitario, personal o lo devocional pueden ser manipulados con relativa facilidad por la ideología dominante y concluye que estas cosas no contribuyen tanto a la transformación. Por eso corre el peligro de cerrarse en lo social, en lo político, en el servicio al pueblo.

Aunque comprensibles, encerramientos así son trágicos, pues ninguno de los tres alcanza solo el sentido. Para superar este peligro es importante mantener un ambiente de diálogo. Pues donde la palabra humana circula con libertad y sin censura, la Palabra de Dios genera libertad.

3ª Parte

Novedad y alcance de la interpretación popular

Dentro de la interpretación que hacen los pobres de la Biblia existe una novedad de gran alcance para la vida de las iglesias. Novedad antigua que viene de lejos y que retoma algunos valores básicos de la Tradición común. Siguen aquí siete puntos que de una u otra manera señalan un itinerario.

1. El objetivo de la interpretación ya no es buscar información sobre el pasado, sino clarificar el presente con la luz de la presencia del Dios-con nosotros, Dios Libertador; es interpretar la vida con la ayuda de la Biblia. Se redescubre en la práctica una nueva visión de la revelación, descrita y definida por la Dei Verbum.

2. El sujeto de la interpretación ya no es el exegeta. Interpretar es una actividad comunitaria en la que todos participan, inclusive el exegeta que en ella ejerce un papel especial. Por eso es importante tener en los ojos no sólo la fe de la comunidad, sino también formar parte efectiva de una comunidad viva y buscar el sentido admitido por esta comunidad. Esta pertenencia efectiva a una comunidad viva, ejerce una influencia crítica sobre la función de la exégesis científica que, así, se coloca más a su servicio.

3. El lugar social desde donde se hace la interpretación es a partir de los pobres, los excluidos y los marginados. Esto modifica el mirar. Muchas veces por falta de una consciencia social más crítica, el intérprete es víctima de preconceptos ideológicos y sin darse cuenta usa la Biblia para legitimar el sistema de opresión que deshumaniza.

4. La lectura que relaciona la Biblia con la vida es ecuménica y liberadora. Lectura ecuménica no quiere decir, en primer lugar, que católicos y protestantes discuten sus divergencias para llegar a una conclusión común. Esto puede ser una consecuencia. Lo más ecuménico que tenemos es la vida que Dios nos dio. Aquí en América Latina, la vida de gran parte de la población corre peligro, pues ya no es vida. Lectura ecuménica es interpretar la Biblia en defensa de la vida. Personas de diferentes denominaciones cristianas nos unimos no en defensa de nuestras instituciones y confesiones, sino en defensa y al servicio de la vida del pueblo. Ahora, en la actual situación en que vive el pueblo de América Latina, una lectura en defensa de la vida, necesariamente, debe ser liberadora. Por eso mismo es conflictiva. Se ha vuelto signo de contradicción.

5. Aquí aparece la diferencia con la exégesis europea. El mayor problema entre nosotros es la fe que corre peligro a causa de la secularización. Sin embargo es la vida la que corre serio peligro de ser eliminada y deshumanizada. Y lo que es peor, la propia Biblia corre peligro de ser usada para legitimar esta situación en nombre de Dios. Como en el tiempo de los reyes de Judá y de Israel, se usa la Tradición para legitimar los ídolos. La interpretación popular descubre, revela y denuncia esta manipulación.

6. El método y la dinámica, usados por los pobres en sus reuniones, son muy simples. Ellos no acostumbran a usar un lenguaje discursivo, hecho de argumentos y raciocinios. Prefieren contar hechos y usar comparaciones … un lenguaje que funciona por asociación de ideas y cuya preocupación primera no es hacer saber, sino hacer descubrir.

7. Aparece con mayor claridad la función y los límites de la Biblia. Los límites son estos: la Biblia no es el fin en sí misma, sino que está al servicio de la interpretación de la vida; ella sola no funciona y no consigue abrir los ojos, pues lo que abre los ojos es compartir el pan, el gesto comunitario. La Biblia es como el corazón: fuera del cuerpo de la comunidad y de la vida del pueblo ¡muere y hace morir!

4ª Parte

Desafíos que revelan lo nuevo que está llegando

1. La lectura feminista

La lectura feminista cuestiona y relativiza la lectura masculinizada de siglos. Ella no puede ser descartada como un fenómeno pasajero ni como una de las muchas curiosidades exegéticas sin mayores consecuencias. Ella es una de las características más importantes que vienen surgiendo de dentro de la lectura popular de la Biblia. Su alcance es mucho mayor de lo que pudiera parecer a primera vista. En el Brasil adquiere una importancia mayor aún a causa de la apabullante mayoría de mujeres que participan activamente en los grupos bíblicos y sostienen la lucha del pueblo en muchos lugares.

2. El fundamentalismo que avanza

En un encuentro de dos semanas, organizado por el CESEP en Goiânia En Janeiro en 1991, había más de 600 participantes, venidos de las CEBs de casi todos los estados de Brasil. ¡Muchos jóvenes! En los tres días dedicados al estudio de la Biblia, la línea de interpretación era claramente liberadora. En las conversaciones con los participantes, no obstante, aparecía, varias veces, una actitud interpretativa diferente, en la que se mezclaba el fundamentalismo con la teología de la liberación. ¡Sobre todo en los jóvenes! ¿Cómo explicar este fenómeno? ¿de dónde viene? ¿Del contacto con la línea conservadora, con la línea carismática, con los creyentes? ¿Será que también viene de las deficiencias de la actitud liberadora frente a la Biblia? ¿NO será que viene de algo más profundo aún que está cambiando en el subconsciente de la humanidad? El peligro del fundamentalismo no existe sólo en las iglesias cristianas, sino también en las otras religiones: judía, musulmana, budista … Existen incluso formas de fundamentalismo secularizado.

3. La búsqueda de Espiritualidad y nuestro método de interpretación

En todo rincón se oye o se siente el deseo de mayor profundidad, de mística, de espiritualidad. La Biblia, de hecho, puede ser una respuesta a este deseo. Pues la Palabra de Dios tiene dos dimensiones fundamentales. Por un lado, ella trae una luz. En este sentido ella puede contribuir a clarificar las ideas, desenmascarar las falsas ideologías y comunicar una consciencia más crítica. Por otro lado, trae una fuerza. En este sentido ella puede animar a las personas, comunicar coraje, traer alegría, pues es fuerza creadora que produce lo nuevo, genera el pueblo, crea los hechos, hace amar. Infelizmente en la práctica pastoral estos dos aspectos de la Palabra están separados. Por un lado, los movimientos carismáticos; por otro, los movimientos de liberación. Los carismáticos tiene mucha oración, pero muchas veces carecen de visión crítica y tienden a una interpretación fundamentalista, moralizante, espiritualista e individualista de la Biblia. Por eso, su oración, muchas veces, carece de fundamento real en el texto y en la realidad. Los movimientos de liberación, a su vez, tienen mucha conciencia crítica, pero, a veces carecen de perseverancia y de fe cuando se trata de enfrentar situaciones humanas que, dentro de un análisis científico de la realidad, no contribuyen en nada a la transformación de la sociedad. A veces ellos tienen una cierta dificultad para entrever la utilidad de largas horas gastadas en oración sin resultado inmediato.

4. La cultura de nuestros pueblos y el Antiguo Testamento

En el mito de Tucumán, que explican los indios de la región amazónica, sobre el origen del mal en el mundo, el culpable no es la mujer, sino el hombre. Alguien preguntó: “¿por qué no usamos nuestros mitos en vez de los mitos del pueblo hebreo?” No hubo respuesta. La misma pregunta se hizo en un curso bíblico en Bolivia en mayo de 1991. Los participantes, todos ellos Aymarás, preguntaban: “¿por qué usar sólo la Biblia? ¿Nuestras historias no son más bonitas, menos machistas y más conocidas?” Las religiones de Asia, más antiguas que la nuestra, hacen estas mismas preguntas desde hace varios años. ¿Cual es el valor de nuestra historia y de nuestra cultura. Ellas no podrían valer como nuestro Antiguo Testamento, donde están escondidas las promesas que Dios hizo a nuestros antepasados y donde existe nuestra ley como “nuestro pedagogo hacia Jesucristo” (Gal 3,24)? El evangelio no vino a condenar el Antiguo Testamento, sino a completarlo y explicitar todo su significado (Mt 5,17). El Antiguo Testamento del pueblo de Israel es el canon o la norma inspirada que nos ayuda a percibir y a revelar esta dimensión más profunda de nuestra cultura e historia, de nuestro Antiguo Testamento.

5. Necesidad de crear centros de estudios bíblicos en América Latina

La marcha de las Comunidades avanza y se profundiza. Poco a poco, del corazón de esta práctica popular está surgiendo una nueva actitud interpretativa que no es nueva, sino muy antigua. Tiene necesidad de ser legitimada tanto a partir de la Tradición de las Iglesias como a partir de la investigación exegética. La lectura que se hace a partir de los pobres y a partir de la causa de los pobres tiene sus exigencias propias. En la medida que se avanza, crece el deseo de mayor profundización científica. Hay muchos asesores bíblicos a los que les gustaría tener un conocimiento de las lenguas bíblicas; les gustaría conocer mejor el contexto económico, político, social e ideológico en el que nació la Biblia; les gustaría llevar a la Biblia las preguntas que hoy angustian al pueblo en la vivencia de su fe. Además de esto hay mucha escasez de clero. La escasez mayor y más urgente es la de asesores y asesoras bíblicas capaces de responder a la demanda creciente de formación bíblica y de hacer frente al problema nuevo que se está creando a causa del crecimiento inmenso del fundamentalismo (mucho más peligroso que cualquier otro -ismo). Además de esto, la práctica de la lectura bíblica hecha en las Comunidades Eclesiales de Base de América Latina, ya adquirió una cierta repercusión en la Iglesia Universal, pues está provocando discusiones, reacciones y adhesiones en muchos lugares. Esto se vio claramente en el Encuentro Mundial de la FEBIC, realizado en Bogotá en julio de 1990 y en el encuentro Mundial de la Iglesia Luterana, realizado en Curitiba en enero de 1990. Hay muchos otros signos de interés que existen en otros Continentes por la lectura que se hace de la Biblia aquí en América Latina. Por todo esto es importante que se comience a pensar seriamente en la creación de un centro de investigación y de formación bíblica que se oriente a partir de los problemas reales que sentimos por aquí en nuestras comunidades.

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II. El método de Vigan – un sencillo método de compartir la Biblia

La expresión “compartir la Biblia” se puede tener diversos sentidos. Se refiere en todo caso a un grupo de personas que se reúne a leer en común y en actitud de oración la Palabra que Dios nos dirige hoy, con el fin de traducirla a la práctica de la vida diaria.

Para hacer efectivo este tipo de lectura se han desarrollado diversos “métodos” en atención a las preocupaciones y necesidades de los grupos bíblicos. Son métodos o caminos diversos, según el tipo de participantes, sus situaciones, sus países.

El conocer modelos y métodos que se practican en otros sitios puede contribuir a mejorar los propios. En todo caso, un método de compartir la Biblia nunca se exporta íntegramente a otros ambientes, porque en muchos aspectos refleja el grupo en el cual se originó.

El método que presentamos en seguida se desarrolló en el Centro Bíblico Juan Pablo l, en Vigan, Filipinas, y fue difundido junto con el Curso Bíblico Básico (Basic Bible Seminar) del mismo Centro. Tuvo gran aceptación en las Filipinas y en otros numerosos países.

Aunque el “sencillo método” es presentado aquí sólo esquemáticamente, la experiencia ha demostrado que para lograr que una meditación bíblica en común sea responsable y fructuosa, es recomendable un curso básico como el mencionado antes o cualquier otro semejante de introducción sólida. Para más informaciones, favor dirigirse a:

John Paul I Biblical Center
2700 Vigan, Ilocos Sur
Filipinas
Tel: +63-(0)77-722 20 56
Fax: +63-(0)77-722 18 21
E-mail: jp1bc@yahoo.com

El método de Vigan

I. INTRODUCCIÓN

1. El grupo

El grupo puede estar formado por cuatro o cinco personas que, en actitud de confianza, apertura y reverencia, escuchan juntos la Palabra de Dios y desean responder a ella. Se supone que los participantes, mediante el intercambio recíproco de experiencias con base en la Palabra de Dios, buscan vivir una comunidad cristiana más profunda.

2. La atmósfera

Para una meditación bíblica se necesita tranquilidad, es decir:

  • Estar aislados del ruido: se debe hacer en un recinto en que los participantes no sean disturbados.  
  • Estar libres de agitación: se debe tomar el tiempo necesario; la experiencia enseña que un grupo de unas cinco personas necesita para una meditación según este método de 45 a 60 minutos.
  • Posición: los participantes se sientan en círculo abierto (sin mesa), de suerte que cada uno no sólo puede oír a los otros sino también verlos.
  • Decoración del recinto: en el centro del círculo se coloca un cirio encendido, en recuerdo de que Cristo es Palabra de Dios, Luz del mundo (Jn 1,1.9; 8,12; 12,46) y está presente entre quienes se reúnen en su nombre (Mt 18,20). Esta decoración contribuye a crear una atmósfera apropriada.

3. Guía del grupo

No tiene que ser un experto, ya que su tarea no es la de transmitir conocimientos de especialista, sino la de guiar el grupo en la meditación, anunciando los diversos pasos del método. Puede hacer él mismo o pedir a otro que haga la oración inicial y conclusiva. Las instrucciones debe darlas él mismo, pero puede pedir a un miembro determinado que haga la lectura.

4. La Biblia y el pasaje bíblico

Es aconsejable, pero no necesario, que todos lleven una edición de la Biblia con la misma traducción. Como pasaje de la Escritura se recomienda tomar una de las tres lecturas de la misa dominical.

5. El método

Antes de comenzar la meditación bíblica, el grupo decide qué modelo de método seguirá (respuesta de oración, respuesta de acción o combinación de ambos).

Se recomienda que la primera vez (o primeras veces) se tome el “modelo de respuesta de oración”, más tarde el “modelo de respuesta de acción”, y luego quizá alternado.


II. LOS TRES MODELOS

1. Primer modelo: Respuesta de oración

Oración o canto de apertura: Hay que hacer conscientes a los participantes de la presencia de Dios. Jesús dijo: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20). Podría ser también una oración de súplica, conforme a la palabra divina “¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!” (1 Sam 3,10), o: “Tú tienes palabras de vida eternas” (Jn 6,68). Podría ser también una súplica al Espíritu Santo para que nos abra los oídos y nos libere de todo lo que nos impide escuchar la Palabra de Dios (Veni, Creator Spiritus…).

Primer paso: Primer contacto con la “Ietra muerta”, el TEXTO bíblico.

  • Lectura del texto bíblico: Uno de los participantes Iee el texto en voz alta. Los otros escuchan con atención leyendo a su vez el texto en silencio.
  • Silencio: Después de la lectura, silencio (unos tres minutos). Todos vuelven a Ieer el texto en silencio, anotando una palabra, una expresión o un versículo que les haya llamado la atención de manera especial.
  • Comunicar: la palabra, expresión o el versículo que llamó la atención. Se indica el lugar donde se encuentra, de modo que los otros puedan volver a Ieerla; luego se vuelve a Ieer en voz alta. Pero no se indica la razón por qué se eligió éste pasaje. Por ejemplo: “Me llamó la atención la palabra / expresión… en el versículo 5”; o: “a mí me llamó la atención de forma especial todo el versículo 12.”

Segundo paso: “La letra muerta” de la Escritura se convierte para mí en PALABRA viva (y a través de mí quizá también para otros).

  • Lectura del texto: El mismo texto de la Escritura vuelve a leerse en alta voz por otra persona. Todos escuchan o releen el texto en silencio.
  • Silencio y escucha de la Palabra para mí (unos cinco minutos). Cada cual mira a su interior y se pregunta: ¿Qué quieres decirme, oh Dios, a mí personalmente, para mi vida concreta?
  • Comunicar la “palabra para mí” a los demás. La palabra que he escuchado en lo más profundo de mi corazón, la comunico a los otros. Para que esta comunicación permanezca a nivel puramente personal, hablo en singular, en primera persona (yo, a mí, etc), evito el impersonal “se” y no me escondo detrás de un generalizado “nosotros”. Se trata aquí de una simple comunicación, no de una discusión ni de una prédica en sentido de moralizar.

Tercer paso: La PALABRA exige una RESPUESTA.

  • Lectura del texto de la Escritura. El texto es leído por tercera vez por otra persona, mientras los demás escuchan atentamente o releen en silencio el pasaje.
  • Silencio y respuestas personales a la Palabra (unos cinco minutos): Durante el silencio trato de responder a la palabra que me llamó la atención. Debe haber verdadera correspondencia entre la Palabra y la respuesta, porque de otra manera no sería una respuesta.
  • Comunicar la respuesta de oración personal: La respuesta personal de mi corazón a la Palabra que me ha llegado la expreso en voz alta, para que ésta se reafirme mediante el “amén” (pronunciado o silencioso).

Oración conclusiva: Una oración de alabanza o agradecimiento, un canto o la recitación conjunta del Padrenuestro son muy apropiadas para concluir una meditación bíblica en común.


2. Segundo modelo: Respuesta de acción

Oración o canto de apertura

Primer paso: como en el modelo anterior

Segundo paso: como en el modelo anterior

Tercer paso: La PALABRA exige una RESPUESTA.

  • Lectura del texto bíblico: como en el modelo anterior.
  • Silencio y respuestas personales a la Palabra (unos cinco minutos): Aquí me pregunto (o pregunto a Dios) cómo puedo llevar a la práctica en las circunstancias concretas de mi vida la Palabra que me ha llegado.
  • Comunicar la respuesta personal de acción: Cada uno comunica a los demás cómo desea traducir la Palabra en hechos. Grupos de discusión que forman una comunidad natural (familia, comunidad religiosa, compañeros de escuela o de trabajo, etc.) pueden tratar al final de llegar a un acuerdo sobre cómo desean vivir conjuntamente – como unidad – su respuesta.

Oración conclusiva: como en el modelo anterior.


3. Tercer modelo: combinación de ambos modelos

La respuesta de oración y de acción se pueden también combinar. Para ello se necesita naturalmente más tiempo, ya que la combinación consta de cuatro pasos. Pero no es necesario leer el texto una cuarta vez, seguida del correspondiente silencio. Al comunicar se puede integrar la respuesta de acción en la respuesta de oración.


III. EXPLICACIÓN DETALLADA Y FUNDAMENTACIÓN DEL MÉTODO

1. El triple paso: TEXTO – PALABRA – RESPUESTA

El TEXTO es la forma escrita, objetiva de la Palabra de Dios, que existe antes de mí y se me ofrece. Es Dios quien habla primero, quien toma la iniciativa.

La PALABRA de Dios es una palabra personal, una comunicación de tú a tú. Se dirige a mí, es expresada para mí. Me atañe a mí, se trata de mi persona.

Más cuando Dios me habla, debo co-responderle. Su Palabra espera mi RESPUESTA. Así se llega al diálogo: en la oración, en la vida.

2. La triple lectura del mismo texto

La lectura conjunta y en voz alta, el llevarse respectivamente el texto al oído, tiene su importancia, y por eso no ha de limitarse a una o dos veces, por ejemplo para ahorrar tiempo. Las siguientes ventajas hablan en favor de una triple lectura conjunta:

  • El texto se graba así mejor.
  • Las personas que no saben leer o lo hacen con dificultad (niños, analfabetos, ciegos, etc.) pueden también participar.
  • Aunque el texto sea el mismo, su comprensión se profundiza mediante la comunicación escalonada. Con la lectura repetida del texto se oye una vez más lo que se dijo al respecto.
  • Con la triple lectura del texto se nos recuerda el texto una y otra vez; esto ayuda a que al hacer la comunicación uno permanezca fiel al texto y se oriente por él.

3. El triple silencio

Estos minutos son de grandísima importancia. Son el puente entre el leer y el comunicar. Los minutos de silencio no son un tiempo de espera pasiva mientras se pasa a la comunicación, sino momentos de la mayor actividad personal. Cuando la meditación bíblica no proviene del silencio y del encuentro personal con la Palabra en tal silencio, se convierte fácilmente en charlatanería.

  • La tranquilidad y el silencio son los que hacen posible prestar atención al texto, ver lo que se mueve en nuestro interior y atender a lo que tienen que decir los demás. Por eso se recomienda perseverar un poco en el silencio, una vez que alguien haya terminado su comunicación, para dejar que lo dicho resuene y eche raíces.
  • El tiempo indicado para el silencio no hay que medirlo con cronómetro. Es un tiempo aproximado. En grupos ya familiarizados con este método, las pausas de silencio tienden más a aumentar que a disminuir.
  • En cuanto a lo que sucede durante el silencio del segundo paso (dejar que Dios me hable personalmente), hay que aclarar lo siguiente: cuando escucho atentamente, es decir, escucho mi propio interior, notaré que algo está sucediendo en sí. Estimulado por la doble lectura del texto bíblico y la prima comunicación por parte del grupo, algo en el texto adquiere especial importancia para mí: o bien lo relaciono con una experiencia personal anterior, o bien lo pongo en relación con mi vida concreta, actual o futura. Cuando luego la voz interior (la conciencia) dice “sí” a lo que me ha parecido importante del texto sagrado, puedo considerar esto como la palabra de Dios para mí.
  • En cuanto al silencio en el tercer paso (hablar personalmente a Dios) hay que decir: debe haber una verdadera correspondencia entre palabra y respuesta. Por ejemplo: la correspondiente respuesta a una invitación, una exigencia o un mandato puede ser anunciar la disposición a aceptar u obedecer, o bien arrepentimiento por no haberlo hecho hasta ahora, o bien pedir ayuda para hacerlo en el futuro.

4. La triple comunicación

Esta es la meta de la lectura y del silencio. Mediante esta comunicación, la escucha y la respuesta a la Palabra se convierte no sólo en algo muy personal, sino sobre todo en un obrar comunitario.

El primer paso: Este comunicar tiene una función preparatoria y se puede comparar con la preparación del terreno (arar, rastrillar) antes de sembrar o plantar. Se trata de aproximarse al texto con gran atención, esperanza y curiosidad.

Muchos textos de la Sagrada Escritura, sobre todo los de las lecturas litúrgicas, nos son demasiado conocidos. Pensamos que realmente ya los conocemos y no esperamos nuevos impulsos de ellos. Cuando ahora uno dice que esto o aquello le ha llamado la atención en el texto (sin decir todavía por qué), quizá me pregunto a mí mismo qué tiene ese texto de especial. Me vienen a la mente estas u otras preguntas semejantes, y así me acerco al texto con mayor expectativa.

El segundo paso: La Palabra de Dios es rica y profunda. No puede ser comprendida y profundizada exhautivamente por una sola persona. Cada uno puede aportar algo a ello. Todos juntos somos oyentes de la Palabra y podemos completar recíprocamente nuestras ideas.

Lo totalmente personal es también lo más general, es decir, lo que es común a todos. Así decía un filósofo. Un ejemplo lo demuestra: los oyentes de un sermón prestan mucha más atención cuando el predicador habla concreta y personalmente que cuando lo hace en forma abstracta y general.

La comunicación de lo totalmente personal, de lo íntimo, es comunicación de la persona, de sí mismo. Esto por una parte presupone confianza, pero por otra robustece y profundiza la confianza. En otras palabras: la comunicación que las personas hacen de sí misma crea y construye comunidad con bases más profundas. Pablo VI, en la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi (sobre la evangelización en el mundo moderno), dice: “¿Existe un modo más eficaz de anunciar la Buena Nueva que la comunicación personal de las propias convicciones de fe?”

El tercer paso: Toda genuina oración se dirige a Dios. También aquí. Pero es bueno y provechoso pronunciar alguna vez en voz alta su propia oración, para que los oyentes puedan confirmarla con su “Amén” (en voz alta o en su interior) (1 Cor 14,16; 2 Cor 1,20), pues a la oración en común le está prometido ser escuchada (Mt 18,19). La comunicación de la respuesta de oración personal se verifica pues por las mismas razones y del mismo modo que la comunicación de la palabra personal.

* * *   *   * **

III. The Lumko “Seven Step” Method

1. Introduction

The method presented here was developed for neighborhood gospel groups by the Lumko Institute. From there, it has spread into many African countries and has been well-received in other countries as well.

It deals with a method of communal, prayerful approach to the Sacred Scripture which may help us to encounter God and one another and to help us open our eyes to the presence and to the working of God in our everyday life. The Bible contains, is and imparts the Word of God. It is a book which concerns us personally and likewise can make us concerned. This method provides the opportunity for: allowing the Bible to speak to oneself first and, out of this perplexity, to share with one another (rather than just “talk about” the Bible).

On the other hand, the Bible is a book which renders the faith experiences and faith testimonies of peoples from different times and cultures. We are standing in the living tradition of the People of God who has heard the Word of God since Abraham and lived because of it. The Bible is therefore at times a strange and disturbing book. Hence, the meditative prayerful approach directed towards life is not the only one; rather it should be supplemented by biblical study.

Bible discussion and Bible meditation groups should not be too large. The ideal size is four to eight participants so that everyone may have the opportunity to talk. An atmosphere of quiet and calm is necessary. Just as important is an attitude of openness, of reciprocal listening in addition to the readiness to talk about oneself, that is, one´s life and one´s faith. The function of the facilitator consists only of this – that he announces the individual steps of the method.

Lumko Institute
P.O. Box 5058
1403 Delmenville
SOUTH AFRICA
Tel.: +27-(0)11-827 89 24
Fax: +27-(0)11-827 57 74
E-mail: lumko@global.co.za


2. Motivation from Africa

“The Council has opened up the Bible anew for the people. It has become for the small communities the most important communication/life-element… Now the faithful have the possibility to read the Bible together – to mediate on it in order to be able to live from it.

Ever since we have had translations in the most important regional languages, the Bible has become a very important source of everyday Christian living. Our people begin to live with the Bible… On account of the Bible we are just now on the way to becoming a people, a community.”

The above words are from the African Cardinal Malula as he described the situation in his native country. The situation, however, may differ in other countries.

Perhaps our brothers and sisters in differing Churches of other African countries may find motivation and access to the Word of Life in this common prayerful and life-related approach to Sacred Scripture.


3. The Lumko Method

THE SEVEN STEPS

The Seven Steps look very simple and indeed they are.
Our experience in the dioceses of South Africa and elsewhere has shown us however that these “simple” steps may also lead up to an encounter with God and our fellow humans.

Steps 1-4 help us to “persevere” with God, to “Iisten” to participate in the biblical action, “to surrender ourselves to God”.

Step 5 brings us together as brothers and sisters because we risk sharing our experience with God with one another. This is not the most important step, but it gives great joy to all those who want to build and experience a deeply human community in God.

In step 6 we confront our life with the Word of God. It is often the case that in this atmosphere of prayer, individuals discuss problems which they wish to resolve as a neighborhood group.

In step 7 all are invited to share in spontaneous prayer.


FIRST STEP: We invite the Lord

Once the group settles down, the facilitator asks someone to volunteer “to invite the Lord”. The belief in the living presence of the Risen Christ in our midst is the presupposition and basis of our meditation.

We want to meet the Word who became flesh and dwells among us. We remember Jesus´ promise: “Where two or three are gathered in my name, I shall be there with them.” (Mt 18,20).

SECOND STEP: We read the text

The facilitator announces the chosen text. First the book, then the chapter. He/she waits until everyone has found the chapter and only then does be announce the verse.
When everyone has found the passage, the facilitator invites someone to volunteer to read the text. A moment of silence follows.

THIRD STEP: We dwell on the text

The facilitator continues: “We dwell on the text. Which words strike you in a special way?”

In doing so, almost the entire text is very listened to again. The participants spontaneously read aloud the word or words that have impressed them. Whole verses are not read, only short phrases or individual words.

The participants are encouraged to repeat those words silently to themselves three or four times. It is extremely important that a moment of silence be kept after each person has spoken, allowing the message to “soak in”. As a result of this step, “simple” words often take on new meaning.

FOURTH STEP: We are quiet

After spending time on the individual word, the entire passage is read again slowly. Then the facilitator announces a time of silence, giving the exact length of time, for example, three minutes.

We advise the people to spend this time in silence before God. “We are open to God.” “We allow ourselves to be loved by him.” “We let God look at us.”
A helpful practice during this silence is to repeat a specific word.

Meditation: Simply to be open to God, to wait for him, to be with him, “in fact he is not far from any of us” (Acts 17,27).

FIFTH STEP: We share what we have heard in our hearts

After the time of quiet, the facilitator announces the next step: “We share with each other what we have heard in our hearts.”

We do this to share with one another our faith experience and to help each other to grow in the faith. The entire Sacred Scripture is nothing less than a God experience which the People of Israel and Jesus “share” with us.

It is somewhat strange that we can talk to friends about almost every aspect of our life yet when it comes to sharing with others our experience with God, we become shy. In this Bible meditation method, however, anyone can learn “to risk” this sharing in a very natural and unpressured way.

SIXTH STEP: We search together

The facilitator announces: “We search together.”

Now the time has come for the participants to examine their lives in the light of the Gospel. At this stage, a basic community might discuss everyday problems as:

Someone needs help in the neighborhood…
Children need instruction in the faith…
Who will lead the Service of the Word next Sunday, since the priest will not be there?…
How can we settle a discord that has arisen?…
What can we do about getting the street lamp repaired?…

None of these problems need to have a direct connection to the Bible passage which had been read and shared. However, they emerge and can be resolved because of the mutual confidence that now exists in an atmosphere of the presence of God. Things look different when God is allowed to be present.

SEVENTH STEP: We pray together

The facilitator now invites everyone to pray.

The words of Scripture, the various experiences of God´s Word, the daily problems – these all become fuel for prayer. Some find this form of sharing in prayer the easiest way to communicate with others.

The participants are encouraged to incorporate in their personal prayer whatever has been of special importance to them during the meditation.

Only at the end is a formal prayer known to everyone recited.

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