Lectio Divina por P. Mercier Pss

A la escucha del Señor

LECTIO DIVINA

 Charlas (desgrabadas) del P. Roberto Mercier Pss.

Dadas en la ciudad de San Juan –Argentina- en agosto de 2002.

* * *   * * *

Primera noche.

En la Pquia. de Guadalupe

La Palabra de Dios es pan, es alimento. No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Para vivir es necesario alimentarnos y hay alimentos para dos vidas, para la vida que perece y para la vida eterna. De los alimentos perecederos depende la intensidad con la que podemos llevar esta vida pero por más sustanciosos o sabrosos que sean no dejan de ser perecederos como la vida que alimentan. Finalmente moriremos. En cambio el pan que Dios nos da es alimento para la vida eterna. El que come mi carne no morirá jamás, mis palabras no pasarán. La Palabra es alimento para la vida eterna.

Hemos sido engendrados por la Palabra, somos hijos de la Palabra. Debemos alimentarnos con la Palabra. Todo lo que se dice de la Eucaristía se puede decir de la Palabra. La Palabra no muere.

¿Cómo comer la Palabra? La Palabra que es Pan para la vida eterna, ¿cómo comerla? La Lectio Divina (L D) responde a esta necesidad vital.

La vida divina es impalpable. Creer sin ver. El ciego de nacimiento (Jn 9) no veía pero escuchó. Todo el itinerario que hizo, lo hizo por la ESCUCHA. Le preguntaron ¿quién te abrió los ojos?. Respondió Aquel que me dijo… Nosotros no vemos pero creemos en la Palabra. Cuando la escuchamos algo se transforma en nosotros. Toda nuestra vida de creyentes se desenvuelve en la escucha.

En el comienzo todo era un caos. Dios todo lo hizo con la Palabra, ordenó el caos y se relacionó. La Palabra también pone orden en una persona, en Abraham, cuando éste escucha. Cuando la Biblia dice Dios dijo, los biblistas dicen que Él entró en relación con los hombres y con las cosas creadas. ¿Por qué eligieron la expresión Dios dijo para explicar la relación de Dios con todo lo creado? Porque la Palabra es la realidad menos representable, es impalpable, es indecible, la realidad más misteriosa. La relación de Dios con cada uno de nosotros es una realidad. Dios entra en relación conmigo, entra en relación misteriosamente con cada uno de nosotros.

En el NT se dice Jesús dijo para enseñarnos que Jesús entró en relación con la creación y los hombres. Él es el que habla, tiene la iniciativa. Con Jesús Dios entra en relación con los hombres. ¿Cuál es el propósito de la Palabra hecha hombre? Relacionarse con los hombres. Dios entra en contacto con el hombre por la Palabra. La relación se hace a través de la Palabra. Aprendemos a alimentarnos con la Palabra, podemos vivir de la Palabra. ¿Cómo hacerlo? Quien dice palabra dice escucha, quien dice texto dice lectura. La Palabra quedó en un texto. Para que el texto dé la Palabra de Dios tenemos que romper la cáscara del texto. El texto es Palabra de Dios cuando permanece en nosotros. La Palabra tiene que permanecer. La palabra permanecer es la que se refiere a la vida eterna. Estado de permanencia, estado de eternidad. La Palabra será vida, resurrección. Hacer estallar el texto para que brote la Palabra de Dios. Hacer permanecer la Palabra en nosotros. El método que trata de hacer permanecer la Palabra en nosotros es la LD. La LD es una manera de entrar en contacto con la Palabra. El método tiende a hacer permanecer la Palabra en nosotros. El método no fue inventado por un maestro espiritual, nos viene de la Revelación ya en el AT. Es una relación, un contacto con la Palabra. La relación se descubre por la calidad e intensidad de nuestro amor. La mamá y su bebé no hablan, con el niño pequeño habla poco, pero se aman mucho, están en contacto, se comunican. El que mucho ama, se relaciona mucho. El que no ama, no se relaciona.

Se decía de san Bernardo que hablaba Biblia. En el primer milenio de la historia de la Iglesia hay muchos testimonios de memorizar la Palabra para hacerla vida.

No podemos encasillar la forma de relación con la Palabra en un solo método. Se trata de entrar en contacto con el Señor en la Palabra. Los numerosos métodos de entrar en contacto con la Palabra tienen algo en común: el AMOR.

Antes del 1300, hasta poco después de san Francisco de Asís, todos practicaban la LD. Era la única manera de hacer oración. Después del 1300 tiene su aparición, en conventos no de oriente sino de occidente, especialmente al norte de Alemania, la “devotio moderna” que es una corriente espiritual. Toda la oración aquí consiste en elevar la mente a Dios, en la quietud, etc. No es ya la Biblia el centro de la oración. Sin embargo durante esos siglos en oriente y en los monasterios benedictinos se conservó la práctica de la lectio. Desde hace un tiempo, a partir de los sesenta se comienza a redescubrir la LD para occidente. La Biblia vuelve a estar en nuestras manos.

Segunda noche.

Salón del Colegio Don Bosco.

En la Parroquia de Guadalupe hemos empezado a presentar ayer no tanto un curso sobre la Biblia en son de información, sino más bien unas orientaciones muy insertadas en la historia desde antes de Cristo. Unas orientaciones para abordar la Palabra como comida. Orientaciones para enseñar a comer la Palabra, en orden a alimentarnos con la Palabra.

He presentado nuestra vida cristiana, nuestra espiritualidad cristiana, como una espiritualidad de la Palabra de ahí la urgencia de alimentarnos con la Palabra de Dios. Es fácil entender la expresión “comer el Pan eucarístico” pero, ¿cómo comer la Palabra? El Pan eucarístico y la Palabra son el mismo Jesús, debemos comer la Palabra. La LD es el método para comer la Palabra, para acogerla como alimento nutritivo. Este método viene del AT, encontramos características de esta manera de leer en Nehemías capítulo 8.

Lectura de Nehemías Capítulo 8

No interesa estudiar este texto, eso informa pero no interesa a nuestro propósito. El propósito es sacar de este texto las características de esta lectura, para encontrar senderos que nos pongan en pista, nos ayuden a aprender a leer como ellos. No tenemos aquí el método, sólo tenemos una lectura. Esta manera de leer se va a extender por el judaísmo en las sinagogas. Se cristianiza cuando los primeros judíos se convierten al cristianismo.

8,1… todo el pueblo se congregó como un solo hombre… No todos tienen un libro (los rollos) en su casa para leer, a la fuerza tienen que reunirse para escuchar, pero la escucha es muy personal. Como un solo hombre. Una sola Palabra, un solo Espíritu, un solo Bautismo nos hacen uno, pero cada uno tiene que vivir en su propio bautismo. Todo el pueblo se reune y crea una unidad pero dentro de la unidad la escucha la hace cada uno. El bautismo nos reune en un solo pueblo pero cada uno vive en sus responsabilidades, vive su vida bautismal. La Palabra habla a cada uno personalmente en su corazón, en su historia, en sus sentimientos, con su cultura.

* Es una lectura personal.

8,1… en la plaza que está delante de la puerta del Agua… Una lectura que se hace en un lugar preciso, no caminando. Los monjes en sus monasterios tienen un rinconcito con una mesa, media pared y una silla. Hay hombres y mujeres creyentes que tienen un lugarcito con un crucifijo, se sientan en una silla y hacen allí su oración. Es su rincón de oración. Esto condiciona sicológicamente. Cuando vamos al comedor nos vienen ganas de comer, lo mismo para dormir cuando vamos al dormitorio, nos predispone. Del mismo modo sucede con el rinconcito, lugar designado para orar, me predispone. Corazón abierto para acoger la Palabra. Es importante tener ese lugarcito.

* Una lectura en un lugar preciso.

8,1… Dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés… El libro de la Ley de Moisés es el Pentateuco. Le piden traer el libro, se trata de traer, insinúa una celebración de la Palabra. Saco la Biblia de debajo de la mesa. Procesión, entrada, introducción. La LD se trata de una celebración de la Palabra personal que tiene sus introducciones, su disposición.

* Es una celebración de la Palabra, personal.

8,2 Trajo el sacerdote Esdras la Ley ante la asamblea, integrada por hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Una lectura para todos, hombres, mujeres y niños. Se puede hacer a solas, o con los hijos, con los nietos. Se puede hacer con otros hermanos de la comunidad.

* Es una lectura para todos.

8,3 Leyó una parte… Se lee una parte, un día cinco versículos, otro día dos versículos, diez o quince versículos. Una parte.

* Es una lectura parcial.

8,3… desde el alba hasta el mediodía… Lectura prolongada. Es ésta una de las características más precisas. La distingue de las otras maneras de leer. Se diferencia de una lectura de 10 o 15 minutos, una lectura informativa antes de la Misa, para enterarnos de que se trata. Diferente a leer el texto de la Misa del día siguiente. Los monjes están no menos de una hora, pero no más de dos, cada vez que se sientan.

* Es una lectura prolongada.

Más adelante se dirá que es un ejercicio que se repite. DURACIÓN-REPETICIÓN, características de una terapia. Un ejercicio prolongado y repetido. Después de una operación se somete a una terapia para recuperar la agilidad, la naturalidad, la espontaneidad. La LD es un ejercicio prolongado y repetido, es una terapia. Es en orden a la curación, a recobrar la buena forma espiritual. Hydroterapia: curación por el agua. Cada día ejercicios prolongados, repetidos en el agua. Helioterapia: tratamiento por el sol… Logoterapia: la LD es una logoterapia es un tratamiento para recobrar, alcanzar, mantener la buena forma espiritual, la vida espiritual, por la Palabra. Curación, tratamiento por la Palabra.

Desde el alba hasta el mediodía… Desde el alba. Los Evangelios nos informan que de madrugada, cuando todavía era oscuro, Jesús se levantó, salió, se fue a un lugar solitario a orar. Aquel que desde el alba se dedica a la LD, terapia de la Palabra, imita a Jesús os he dado el ejemplo para que vosotros también hagáis como yo. Desde que Jesús viniera, desde que la Palabra se encarnara, vivimos de la espiritualidad de la imitación. Hacemos con nuestro cuerpo mortal, con nuestra humanidad, lo mismo que Él hizo con el suyo. Sabemos que haciendo como Él, hacemos como Dios. Tomando esto en cuenta, haciendo esto, se despliega el sentido profundo de este ejercicio. Al principio puede presentarse como algo pesado. No sólo hacemos como Él y así hacemos como Dios sino que aquí en nuestra casa prolongamos los gestos y acciones salvíficas, entro en este movimiento de salvación y además me hago corredentor con Él, con la Virgen María para todo el mundo. ¡Esto es precioso!

Desde el alba hasta el mediodía. No sólo una terapia para sentirme bien, sino una terapia para imitar a Jesús, hacer como Él. Una terapia que me permite entrar en este movimiento de redención porque Él cuando era de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, lo hacía como salvador, por nosotros que aquí reunidos somos más que dos o tres. Una de las múltiples presencias de Cristo entre nosotros.

Desde el alba hasta el mediodía. Cuando todavía está oscuro, estar con la Palabra. Dice Evagrio Póntico: «que el sol naciente te encuentre con la Biblia en las manos» ¿qué significa esto? Tener la Biblia en las manos es estar en diálogo con Dios. Que el sol naciente te encuentre en diálogo con Dios. Esta Palabra es luz, Yo soy la luz del mundo. Cuando todavía está oscuro y uno está haciendo la LD, está saludando la luz creada estando en contacto con la luz increada, con la Palabra que es luz. Cuando el sol naciente está iluminando las cosas creadas estoy yo ahí en contacto con la Palabra que ilumina mi corazón.

Tomar la costumbre de estar en contacto prolongado con la Palabra en ciertos días de la semana tiene un sentido muy profundo en la vivencia cristiana.

8,3… y los oídos del pueblo… Es una lectura escuchada. Se recomienda hacer esta lectura en voz baja. ¿Por qué? Porque se trata de la Palabra y quien dice palabra dice escucha. Ayer les hablé de la Palabra como medio de relación con Dios, quien dice texto dice lectura. Si estamos en contacto con la Palabra, tenemos que escucharla para experimentar que estamos escuchando la Palabra. Decirla en voz baja permite escucharla.

* Es una lectura escuchada.

8,3… y los oídos del pueblo estaban atentos al libro de la Ley… Es una lectura escuchada y muy atenta. Es una lectura recogida, minuciosa, hecha con interés, saboreada. Leer por leer, gratuita. No tanto para entender sino para estar en contacto con la Palabra, la comprensión vendrá más tarde, no nos preocupemos por esto. Nos suele interesar comprender y se nos olvida escuchar, se nos olvida que estamos en presencia, en contacto con la Palabra. Una lectura atenta, minuciosa, lenta, interesada. Para fijar la atención se recomienda transcribir la Palabra, como lo hacían los copistas en Israel, o los monjes en el desierto o en sus monasterios. Copiar. Transcribir para fijar la atención, para interiorizar. Es una forma de la LD. Unos transcribirán unos versículos, otros transcribirán todo el texto. Hay mil formas de estar en contacto con la Palabra.

* Es una lectura gratuita, atenta, saboreada.

8,5 Esdras abrió el libro… Abrió el libro en un lugar marcado. Detalle importante. Marcar, previamente, con una cinta, el lugar de nuestra lectura. Evitemos distracciones buscando el texto a leer.justo en el momento de las introducciones, hagámoslo antes.

* Marcar previamente el texto a leer.

8,5…y al abrirlo, el pueblo entero se puso en pie… Aquí viene el primer preámbulo. Cada uno está en su lugarcito, tiene señalado el texto a leer pero no se dedica inmediatamente a la lectura sino que antes se pone en presencia de Dios.

El pueblo entero se puso en pie. Se invita el cuerpo a la oración, no es sólo la oración mental, es una oración también corporal. Es muy importante para no distraernos con el cuerpo. La incomodidad cansa y llama la atención. Cuando el cuerpo duele, distrae; es precisamente el cuerpo que dejé en la puerta y que toca y me dice “yo también quiero orar”. Uno puede empezar poniéndose de pie. Cuando entra una persona importante uno se pone de pie para manifestar su respeto hacia esa persona. Abierto el libro, uno está de pie; toma conciencia que está en presencia de la Palabra. ¡Muy importante!

* Primer preámbulo: me pongo en la presencia de Dios. Oración también corporal.

8,6 Esdras bendijo a Yahveh, el Dios grande… Segundo preámbulo. Una oración de bendición, una oración de alabanza, una oración al Dios grande, al Creador. Una oración de acción de gracias por el don de la Palabra. Una oración de acción de gracias por el tiempo que Dios nos da, agradecerle y ofrecer este tiempo. Otra vez el cuerpo, y todo el pueblo, alzando las manos … gesto de ofrecimiento. Gesto también de acogida de la Palabra, del Espíritu…. Respondió: ‘¡Amén! ¡Amén!’…  Palabras hebraicas, familia del amén que significa yo creo. Hacer una oración de fe, un acto de fe, “yo creo que Tú estás presente en la Palabra. Yo creo porque es la acción del Espíritu Santo que pasa por la Palabra, que es acción eficaz en mí, que me transforma”. E inclinándose se postraron ante Yahveh, rostro en tierra. Rostro en tierra: actitud de adoración. Se postran, de rodillas, actitud de humillación como creatura dependiente de Dios. Luego uno se sienta. No hemos empezado a leer, estamos en las introducciones. Son muy importantes, el éxito depende de éstas. ¿Cuánto tiempo en esto? El que indique el Espíritu Santo, media hora, quince minutos, cinco, no medir el tiempo. Donde uno se siente bien allí se queda. El propósito es estar en contacto con Dios. Luego uno se sienta.

* Segundo preámbulo: alabanza, adoración, acción de gracias. Con gestos. Humildad.

8,8 Y Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido, para que comprendieran la lectura. Meollo, núcleo de la LD. Una lectura aclarada, interpretada, comprendida. Orígenes, 200 dC., dice que es absolutamente necesario orar para comprender las cosas de Dios. Oración y comprensión. ¿Por qué? Las cosas de Dios más que por el raciocinio se comprenden por una especie de ósmosis. Como los esposos que se comprenden al vivir juntos. La teología en todas sus ramas, este estudio de las cosas de Dios, se tiene que hacer con la oración, de lo contrario será una elucubración, especulación fría que nada tiene que ver con el contacto con Dios. Se trata aquí de leer aclarando, interpretando para comprender. ¿Cómo aclarar? Todo está en esto. ¿Cómo aclarar la lectura que estoy haciendo para poder interpretar y comprenderla? No es leyendo las notas a pie de página de la Biblia. La LD es una LECTURA EXCLUSIVA DE LA PALABRA DE DIOS, no con notas explicativas de estudiosos. Aclarar el texto que estoy leyendo como en los vv.8,13-14 se nos dice El segundo día… se reunieron… para comprender las palabras de la Ley. Y encontraron escrito en la Ley… el segundo día volvieron a leer y encontraron escrito en la Ley, es una lectura que busca la aclaración en la Biblia, en el texto, no en un comentario que hizo alguien, no en la imaginación de uno, sino en el libro. Se trata para ello de recordar paralelos, es decir, otros textos de la Biblia que se parecen al texto que estoy leyendo, las mismas palabras repetidas, las mismas actitudes. Recordar otros pasajes que van a aclarar mi pasaje.

Ejemplos: Se nos dice (2 Sam 6) que cuando se hizo el traslado del Arca de la Alianza a Jerusalén en tiempos del rey David, entonces toda la procesión, unos ochenta kilómetros, se puso en marcha por la montaña. En un momento dado uno tocó el Arca, porque se iba a caer, el Arca símbolo de la presencia de Dios en medio del pueblo, tocó el Arca y murió. Ante esto David dijo “no quiero el Arca en mi casa”. Entonces el Arca que venía en esta larga procesión por la montaña se quedó tres meses en la casa de Obededom, y la casa de Obededom fue rejuvenecida de alegría, de bendiciones de Dios. En el NT ¿dónde tengo lo mismo? El Angel le dijo a María que llevaría en el seno al Hijo de Dios. En aquellos días se puso en marcha por la montaña, fue a casa de Isabel y permaneció allí unos tres meses. Eso aclara el texto, ahora yo interpreto: ¿Qué quiere decir? Que María es el Arca de la Alianza, que lleva la presencia de Dios, por eso decimos en las letanías “Arca de la Alianza, ruega por nosotros.” Por los paralelos, ¡cuidado! Que el paralelo diga realmente la cosa. No acomodemos.

Otro: Ahora vamos a hacer al revés. Leemos el NT que nos recuerde el AT. Jesús subió al monte… En AT ¿quién subió al monte? Moisés subió al monte. ¿Qué hizo Moisés cuando estuvo en el monte? Dialogaba con Dios. Muy preciso en el texto, no imaginemos, dejemos la loca imagina-ción afuera, ¡el texto!. Moisés estuvo en el monte y estuvo allí hablando, en diálogo con Dios. Tomo esto y lo traigo al NT. Cuando Jesús sube al monte es para dialogar con Dios. Cuando Moisés estuvo dialogando con Dios ¿qué le sucedió? Recibió los diez mandamientos, las enseñanzas para la vida. Tomo esto y me voy donde Jesús: Jesús cuando sube al monte está dialogando con Dios y allí está aprendiendo las enseñanzas para dar al pueblo, de hecho Jesús dice Yo no digo nada por mí mismo, sino todo lo que digo lo oigo del Padre, he fusionado. Ahora yo cambio, lo pongo en forma impersonal, ya mi texto aclaró ahora lo voy a interpretar, no por raciocinio, siempre con las mismas palabras. En lugar de Jesús pongo se , cuando se sube al monte se dialoga con Dios (oración) se recibe de Dios las enseñanzas para la vida. ¿Dónde se reciben las enseñanzas para la vida? en la oración, en el diálogo con Dios. Esa es la interpretación. Ahora para entender lo mío pongo yo, cuando yo dialogo con Dios en el monte, retirado, aprendo a vivir. Además me digo “Lo hago pocas veces, lo tendría que hacer más seguido…” ¿se dan cuenta cómo la Palabra lo está iluminando, examinando, como un espejo que devuelve su retrato, como un examen de conciencia?. Esto es muy cortito pero se dan cuenta que no es una simple lectura, es un contacto con la Palabra. El secreto de esta lectura, dicen los hermanos de Taizé, es “lee poco, detente mucho”; uno se detiene en cada palabra, en cada versículo.

Traemos otro paralelo para interpretar más. Jesús subió a otro monte ¿cuál? El de la Transfiguración. Estaba dialogando allí. ¿A qué apuntaba el diálogo allí?, a su pasión, a su muerte, a su resurrección, a su misión. Cuando uno se retira al monte para dialogar con Dios aprende a vivir, recibe las enseñanzas,-tomo todo-, además se enfrenta, toma fuerzas para enfrentarse con su misión, su responsabilidad. Y en ese momento ¿qué sucede?, viene transfigurado, cambia de figura. Cuando se dialoga con Dios se aprende a vivir, se reciben las enseñanzas, uno tiene fuerzas para cumplir con su misión, uno está transfigurado. El texto se aclara. Sólo tomo Jesús subió al monte… pero los paralelos aclaran, interpretan sin hacer ningún esfuerzo de la especulación, del raciocinio, de la imaginación, no. Sin decirme ¿qué me dice el texto?, no, sino ¿qué dice el texto?. Y para saber qué dice el texto yo lo hago hablar de esta manera, y yo lo escucho. No hay posibilidad de equivocarse ni de decir “ a mi me parece”. El Espíritu Santo lo puede iluminar pero el propósito es ver qué dice el texto para ajustar mi vida al texto, no lo que me parece sino lo que dice el texto.

Otro ejemplo: Se nos dice que cuando se presentaron los tres misteriosos personajes a Abraham, en el Génesis, en la vera de la tienda, silenciosos, a la puerta, Abraham corrió donde Sara para decirle que preparara la comida, que haga unas tortillas. Luego fue al establo donde estaba el criado para que preparase el ternero y él mismo empezó a hacer la salsa. Se nos decribe esto como que todos trabajan y no hablan, están trabajando para el misterioso triple visitante. Paralelo de escena. (de entre los presentes en el salón uno dice “Tabor” pero no es escena paralela, otro dice “última cena”, tampoco ésta es. Acomodación no, no forzar). Tres que trabajan para uno que visita: María, Marta y Lázaro que trabajan en silencio con el visitante que es Jesús. Marta sirve la mesa, María realiza el rito de acogida y Lázaro está en la mesa; se nos dirá que Abraham estaba allí de pie a la mesa. ¿Qué significa? Significa que lo de Abraham era una visita de Dios, una imagen que ya con Jesús no es más una imagen. Y nadie habla, todo en silencio. Uno piensa, el silencio pertenece a la eternidad, el ruido pertenece al tiempo. De hecho hemos dicho que Dios habla, pero no habla con la voz, con el ruido, Dios es muy silencioso y así lo dice San Juan de la Cruz «una Palabra habló Dios que es su Hijo y ésta ha entrado en un eterno silencio y el silencio ha de ser vida del alma» Dios es muy silencioso pero habla. Hablar, cuando se dice de Dios, es entrar en contacto, relacionarse. Se nos cuenta que el lugar más indicado donde Dios se relaciona es el silencio. De hecho cuán silenciosos son nuestros difuntos ¿por qué?, entraron en el silencio de Dios. El silencio es el lenguaje de Dios, por eso todo el mundo que entra en el silencio lo entiende. Sabemos por experiencia que cuando estamos en silencio, orando en contacto con Dios, cuan cercanos nos sentimos con nuestros difuntos. En Betania, por un instante, en la casa de Marta, María y Lázaro estuvimos en un rincón de eternidad celebrando en silencio, en una comida, al vencedor de la muerte. Es lo que haremos eternamente, celebrar al vencedor de la muerte, en el silencio de Dios, en una relación tan íntima que no se necesitará, ni oir, ni escuchar, ni ver; una relación íntima que va a celebrar al vencedor de la muerte, y nosotros como todos, resucitados también, a la mesa que el Padre habrá preparado en honor de su Hijo, vencedor de la muerte.

Tercera noche.

Salón del Colegio don Bosco.

Hemos terminado anoche con el v. 8 de Nehemías cap. 8. Este es el núcleo de la LD, nos describe el método en su actividad más auténtica de aclaración de un texto en orden a interpretarlo para comprenderlo, ese es el propósito. Orígenes dirá que es absolutamente necesario orar para entender las cosas divinas. Se trata de orar para comprender. No se establece ninguna oposición entre oración y estudio. Como se trata del Misterio de Dios, el estudio no se puede hacer de otra manera que en un ambiente de fe. Puedo estudiar las ciencias sin orar, las puedo abarcar, pero tratándose de las cosas de Dios que están selladas por el Misterio, que están bajo el sello del Misterio, yo nunca las podré abarcar. Aún más, su comprensión no depende sólo de un ejercicio intelectual. La comprensión del Misterio de Dios, de Dios mismo, de las cosas divinas, se logra por cierta ósmosis. Por cierta relación de unión tan íntima que nos hace penetrar en el conocimiento del otro, del amor que lleva al conocimiento de los esposos, no a fuerza de raciocinio ni de análisis, estamos en una lectura creyente. La LD será una lectura creyente porque el que escribió es un creyente y el que lee es un creyente. Para que nuestra lectura sea auténtica debe ser una lectura creyente. Es una lectura que pondrá al lector en sintonía con el autor y a ambos en búsqueda de Dios, ambos en búsqueda de comprensión de las cosas de Dios. Esta lectura no es ejercicio de estudio. Esta lectura no se preocupará tanto si Abraham existió, si pasaron el mar Rojo al nivel del canal de Suez, eso no nos interesa. Lo que nos interesa es saber por qué el autor describió el acontecimiento de esa manera. Doy siempre un ejemplo hablando de la tempestad calmada. Si miramos en Juan es precisamente una tempestad no calmada. ¿Existió o no existió una tempestad calmada? Estoy haciendo una pregunta de tontos. ¿Por qué Juan describió este acontecimiento de esta manera? Esta es la buena pregunta. Él la describe no calmada y los otros dicen que se calmó ¿por qué? Porque el autor es un creyente que enseña a los creyentes cómo vivir como creyentes a partir de un acontecimiento. Lo mismo las bodas de Caná. Este acontecimiento describe todo menos una boda. Entonces alguno dice ¿no hubo boda? ¿fue invención? eso dice el tonto con su diploma. Yo me digo, yo me pregunto, por qué Juan describió este acontecimiento de esta manera, y la respuesta es muy sencilla, para que creáis, para provocar nuestra fe, para enseñarnos la fe, para enseñarnos a vivir la fe descubriendo quién es Jesús. De paso les muestro, hubo una boda en Caná de Galilea, pero no se habla de la novia, al final nos enteramos que hay un esposo. Lo más raro es que en una boda nos van a contar el problema de la falta de vino, haber si era la cosa más importante en una boda. Y van a poner interés en unas jarras, en su contenido, jarras que debían estar en el Templo ¿Qué hacían en una casa familiar?. Y además esta señora que está en casa ajena y está dando órdenes a la servidumbre. Todo es incoherente y más aún los meseros que no conocían a esta señora obedecen y obedecen al otro. Y el pobre maestresala, encargado de los barriles de vino, queda como un zapato, por el suelo. El maestresala va donde el esposo, nos enteramos del esposo. No lo reprocha, no, le hace una reflexión: haz guardado el mejor vino para el final, dice el esposo, ¿cómo que he guardado el mejor vino para el final? ¡no sabía que había vino guardado! Es un relato incoherente como relato de boda, quiere decir que no nos quiere describir una boda. Toma el acontecimiento de la boda como pretexto para enseñar, y allí nos quiere contar un signo de Jesús que es muy distinto a estar interesado en contar una boda. Y precisamente nos cuenta de esa manera el acontecimiento para que creáis que Jesús es el Hijo de Dios, y allí se manifestó. Quiero mostrarles que con los textos no tenemos que hacernos esas preguntas tontas, si existió o no existió, si se dio o no se dio. Lo que cuenta es que tenemos hoy un texto que lleva 2000 años y que fue escrito para que creamos. Es precisamente esto lo que tiene en cuenta la LD tiene en cuenta el texto como presencia de Dios entre nosotros, de Dios que nos habla.

8,8… aclarando e interpretando el sentido, para que comprendieran la lectura. Ayer decíamos que esta lectura aclarada se hace por el juego de los paralelos; tratando de recordar unos paralelos aquí y allí, paralelos de las mismas actitudes, de las mismas palabras, de los distintos, de las oposiciones y así el texto va hablando

*  Es una lectura concordativa, hecha por el juego de los paralelos.

8,9… Este día está consagrado a Yahveh vuestro Dios;… Todo el día haciendo la lectura. Se trata de una lectura que consagra el tiempo. Cada vez que me pongo en mi rinconcito de LD en mi pieza, a solas y empiezo esta lectura estoy consagrando el tiempo a Dios, lo estoy santificando, le estoy diciendo “tú me has dado este tiempo, yo te lo consagro”, ¡esto es muy hermoso!

* Es una lectura que santifica el tiempo.

8,9… todo el pueblo lloraba al oir las palabras de la Ley. Es una lectura que deja espacio a la expresión de los sentimientos. Cuantas veces personas leyendo en voz baja se sintieron conmovidas porque la Palabra de Dios toca las fibras más hondas del corazón.

* Es una lectura que deja espacio a los sanos sentimientos.

8,10…Id y comed…, bebed… ¿qué nos recuerda? Tomad y comed. Tomad y bebed. ¿cuándo? después de escuchar la Palabra. ¡la misma estructura de la celebración eucarística! Se escucha la Palabra y después, tomad y comed, tomad y bebed,… y mandad su ración a quien no tiene nada preparado… Compartir con los pobres. He aquí la base de la existencia de nuestra fe: escuchar la Palabra, celebrar la Eucaristía y compartir con los demás. Y con ello entiendo que cada vez que yo dedique este tiempo prolongado a la lectura de la Palabra en mi casa, no sólo me estoy preparando para la celebración eucarística, no sólo la estoy prolongando sino que la estoy celebrando ya.

* Lectura con estructura eucarística y en relación con la Eucaristía.

8,10… No estéis tristes: la alegría de Yahveh es vuestra fortaleza. Una lectura que comunica fuerza. La alegría, esa alegría que nadie os podrá quitar. Esta alegría que penetra el corazón.

* Lectura que comunica la alegría de Dios. Fortalece.

8,13 El segundo día… se reunieron junto al escriba Esdras para comprender las palabras de la Ley… Se trata de una lectura diaria. Nosotros no lo podríamos hacer diariamente pero sí hay muchas personas que lo pueden hacer. Lo importante es precisar durante la semana un tiempo, dos tiempos. En lugar de mirar la TV dispongo de una hora y media, por la noche o por la mañana, según los deberes de cada uno, para alimentar mi fe. Para considerarme a mi mismo como creyente, como engendrado por la Palabra. Para alimentar, revitalizar mi sangre de engendrado por la Palabra, para purificar esta sangre con la Palabra. Precisar un tiempo y mantener esta prioridad. Decir ‘ya estoy comprometido’ frente a cosas que puedan distraer y no verse en la obligación de decir con quién estoy comprometido. Cuando uno empieza a obedecer a estas citas con la Palabra, renunciando a otros encuentros de orden social, ya puede decir ‘la Palabra me está moviendo’, ‘la Palabra está empezando a tener importancia en mi vida’. Es diferente a un interés al margen de mi vida. Si lo hago el viernes ya el jueves me digo ‘mañana tengo una cita’, sicológicamente yo me preparo y llegó allí dispuesto. Empieza uno a decirse a sí mismo que la Palabra tiene importancia en su vida, empieza a decirse a sí mismo ‘yo soy creyente’, ‘yo vivo de la Palabra’. Lo importante no es tanto hacerlo cada día sino fijar en la semana un momento prolongado o dos momentos prolongados. Con el tiempo se puede cambiar el día, el horario, más veces, menos veces por semana. Si uno se cansa, saber adaptarse a esta obligación vital.

* Lectura que pone al centro de mi vida la Palabra. Lectura prolongada diaria o periódica.

8,15.16. En cuanto lo oyeron, hicieron pregonar en todas las ciudades y en Jerusalén: “Salid al monte y traed ramas de olivo…, para hacer cabañas conforme a lo escrito. 16 Salió el pueblo y trajeron ramas y se hicieron cabañas… Poner en práctica la Palabra. Es una lectura con escucha, comprensión y puesta en práctica. Bienaventurados los que escuchan mi Palabra y la ponen en práctica.

* Lectura que hace vida la Palabra.

8,18 Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios diariamente, desde el primer día al último. Durante siete días, se celebró fiesta; al octavo tuvo lugar, según la norma, una asamblea solemne. Hicieron eso durante siete días. ¿Recuerdan?, siete días de la creación. Siete es totalidad, todos los juegos de cifras con siete. Doce también es una cifra simbólica, todos los juegos con doce. Las doce tribus de Israel son todo el pueblo de Israel, la totalidad del pueblo. Los doce apóstoles son la totalidad de la base de la Iglesia. Doce columnas, solidez. Doce por doce, ciento cuarenta y cuatro y esto al infinito es por mil, ciento cuarenta y cuatro mil. Doce por doce es el pueblo de Dios, AT y NT y esto al infinito, por mil. Dice luego el vidente del Apocalipsis que vió una muchedumbre inmensa que no podía contar. Esto es distinto al 144.000 de los Testigos de Jehová. Hay juegos de cifras que hablan. Aquí dice que leyeron durante siete días, es decir todos los días, toda la existencia, toda la vida.

* Lectura para toda la vida.

Hasta aquí tenemos las bases de esta manera de leer. Luego se multiplicaron las sinagogas como el lugar de la Palabra y allí la leían. Iban entre semana para escuchar la Palabra. La aprendían de memoria pues no la tenían en sus casas. Era importante memorizarla y la memorizaban repitiéndola. Esto hacían los niños de 11 años que iban a recibir el kippá. A los 12 años eran judíos adultos, caían bajo la obligación de la Ley. En Lc leemos que cuando Jesús tuvo doce años fue a Jerusalén, en peregrinación con sus padres. Estos niños, el año anterior, aprendían de memoria los salmos porque en la peregrinación tenían que entonarlos. Aprendían de memoria otros textos de la Escritura y en sus casas obedecían a la Palabra en su actuar. Estos fueron algunos de los primeros cristianos, ¡qué buena preparación! Cuando ellos se convirtieron, esta manera de leer se cristianizó, ellos siguieron haciendo lo mismo. No es como tal la Iglesia que inventó esto, está ya en la Revelación. Estos judeocristianos siguieron orando así y se propagó en la Iglesia. Hasta el 1300 era la única manera de orar, de vivir como creyentes con la Palabra. Los que se convirtieron siguieron siendo judíos en su modo de ser, tenían su moral, rezaban antes de comer, tenían su vida normal. Como cristianos seguían orando, los diferenciaba su credo nuevo, creían que Jesús de Nazareth, nacido de Santa María Virgen era Hijo de Dios, resucitado de los muertos, pero el resto lo hacían como antes. En Hechos dice que Pedro y Juan subían al Templo para la oración, o sea que durante muchos años el cristianismo era como una corriente espiritual dentro del judaísmo, como hoy en día hay corrientes espirituales en la Iglesia, la renovación carismática, los neocatecumenales, los salesianos, el carmelo seglar, etc hasta que el cristianismo molestó a las autoridades, entonces se separaron.

Orígenes, 180-200, exhortó a un hijo espiritual suyo a dedicarse al estudio de la Palabra así, leyendo. En el cristianismo por primera vez aparece esta exhortación de estudiar las Sagradas Escrituras leyendo. Luego San Ambrosio en Milán por el 430 dijo por primera vez en latín lectio divina: «alimentaos de la Palabra celestial en la lectio divina» (comentario a san Lucas), San Agustín, san Jerónimo, san Basilio, Casiano, san Benito, todos en sus escritos hablan de la LD pero no dicen cómo se hace porque es muy conocida. Yo digo ‘vamos a rezar el Padrenuestro’, yo escribo esto y leen esto y ya saben como es, pero no escribo el Padrenuestro porque ya todo el mundo lo sabe. Dicen, vamos a dedicarnos a la LD pero no dicen como se hace, ya lo saben. Poco a poco a medida que los siglos se van encimando se siente la necesidad de explicarla. A comienzos del segundo milenio, sobretodo San Bernardo, van a explicar cómo se hace. La práctica de la LD es común hasta que entra en la Iglesia la corriente de la oración mental: pensar, imaginarse, reconstruir la historia, mirar con los ojos de la imaginación, escuchar lo que dicen, pero nada de texto. A partir del siglo trece la Palabra comienza a desaparecer del escenario público –hasta san Francisco de Asís viven su fe con la Lectio- para dejar todo el espacio siglos después a la devotio moderna, pero hace unos treinta a cuarenta años volvemos como Iglesia a la Palabra. El Concilio Vaticano II ya exhorta a dedicarse a esta lectura –DV,25-, Juan Pablo II en muchas ocasiones cuando escribe invita a los fieles a dedicarse a la lectio divina.

Aparece en 1100 una carta (ver Apéndice) de un monje francés que se llama Guigo II, de la Cartuja, que va a describir la LD en cuatro dimensiones. Es apenas la sistematización de lo que hemos leído. Cuatro dimensiones que se expresan con sustantivos latinos, como el título que lo hemos dejado en latín Lectio Divina. Las cuatro dimensiones son: lectio  meditatio  oratio  contemplatio, son los cuatro senderos que uno va a utilizar para estar en contacto con la Palabra. La LD es esencialmente contacto con la Palabra y el éxito del ejercicio consiste en ESTAR PEGADO AL TEXTO, con la Palabra. Nunca cerrar el libro, siempre tenerlo abierto y entonces estar leyendo, estar transcribiendo, estar repitiendo, estar dialogando con Dios, etc pero nunca decir ‘ya he leído, cierro el libro ahora voy a pensar’ esa es otra manera. La LD es esencialmente un contacto con el texto, las palabras siempre.

Describiré ahora las cuatro dimensiones. Para no caer en el error o la confusión, no traduzcamos las palabras latinas al español. Si yo traduzco lectio por lectura, meditatio por meditación, oratio por oración, contemplatio por contemplación, inmediatamente tomo el concepto que me hice con las palabras lectura, meditación, oración y contemplación y lo traslado al primer milenio. Preguntémonos mejor qué es lo que Jerónimo, Agustín, Benito, Basilio, Casiano pensaban cuando decían lectio, cuando decían meditatio, qué es lo que san Bernardo pensaba cuando decía oratio. Ustedes saben que las palabras evolucionan y estamos en el tercer milenio. Hace más de mil años que se cuajó esto. Tenemos que preguntarnos que es lo que estos pensaban cuando escribían.

Jerónimo decía a Fabiola: ‘dedícate a la lectio divina’.

Empecemos con lectio. La lectio es todo excepto lectura.

Se puede describir diciendo que es el contacto con la Palabra a través del texto

¿Cómo se hace? Es un ejercicio gratuito, no es un ejercicio interesado. No es una lectura.interesada. Habitualmente nosotros entendemos por lectura un ejercicio informativo, yo leo para informarme. Existen cursos de lectura veloz: aprender muchas cosas en poco tiempo, leer en diagonal, leer el título, las primeras líneas y las últimas. La LD no es interesada para leer, ni va a obedecer a la curiosidad. Es una lectura por que estamos con el texto pero es gratuita. Leer por leer, leer por darme el gusto de leer. Por eso muchos leen en voz alta y se dan el gusto de leer la Palabra con la conciencia de estar en contacto con la Palabra. Alguno me dice: ‘padre no entiendo todo’, le digo: ‘estás haciendo exactamente como María’ ¿recuerdan? María y Marta, que María estaba a los pies de Jesús y lo escuchaba. Se pueden imaginar que no entendía, no comprendía todo lo que le decía, todo lo que escuchaba, se complacía en escuchar a Jesús, la Palabra de Dios. Lo importante no es tanto entender, aunque sí vamos a entender en otro momento.

La LD es un ejercicio que busca la comprensión y la busca por el juego de la lectura concordativa, por el juego de los paralelos. Se trata de hacer un malabarismo con las palabras, o sea, jugar con las palabras. Cambiar el orden de las palabras, poner al comienzo el final, cambiar el verbo de tiempo, de persona. Repetir el texto, repetir lentamente el texto, si no me nace nada sigo adelante. Es una especie de juego con la letra, haciéndole a las palabras preguntas, haciéndole preguntas a la Palabra.

Ayer se los mostré. Jesús subió al monte ¿Dónde hay un monte en la Biblia? En Moisés en el Sinaí, Elías en el Horeb, Jesús en la transfiguración, en el monte de los olivos. Todo eso es monte.¿Qué sucede en el monte? Allí con Moisés sucede que dialoga con Dios, recibe los mandamientos, Jesús en el monte de la Transfiguración, mientras está allí es transfigurado durante la oración, en el monte de los olivos Jesús se enfrenta con la muerte. Entonces uno dice: en la oración, -porque el monte es la oración, la proximidad con Dios, en todos los casos cuando uno está en la proximidad con Dios uno está orando-, cuando uno está orando aprende a vivir, es transfigurado, se prepara para enfrentarse a la muerte, etc el texto se está aclarando. Jesús subió al monte y se sentó en el monte de las Bienaventuranzas. Imagínense, arriba en el monte, en medio de la espesura, se sentó y toda la muchedumbre enfrente y él se sienta, nadie lo va a ver a lo mejor, Mateo no nos está describiendo el hecho de que se sentara sino el significado. ¿A dónde en la Biblia Jesús se sienta? Entró al Templo y se sentó entre los doctores y comenzó a enseñar y les hacía preguntas. Cuando Jesús se sienta es para enseñar. Y Pilato lo sentó allí, como el rey, es rey también. Pero también es un juez cuando se sienta para juzgar, se sentará en el trono al final del tiempo en el juicio final. Cuando Jesús se sienta significa que Jesús es Maestro, es Rey, es Juez. Va a enseñar, su enseñanza será una enseñanza de rey, su enseñanza será un juicio para aquellos que no la cumplan. Ya el texto se va iluminando, ¿por qué se sentó?

Se hacen preguntas al texto y buscamos en los paralelos las respuestas.

Otro ejemplo. Caín andaba cabizbajo porque ya Dios no quería su ofrenda, ¿recuerdan uno así que estuviera de mal humor con el padre? El hijo mayor que andaba cabizbajo, de mal humor como Caín ¿por qué Caín andaba así? Estaba celoso de su hermano. Tomo esto y lo traigo al hijo mayor. El hijo mayor no quería entrar, andaba así cabizbajo, de mal humor, porque estaba celoso del hermano.

Uno entiende inmediatamente con la luz del paralelo. Hacer una lectura así. Eso se puede hacer a solas. ¿Y las notas? Es lo de menos. El primero que nos recuerda estos paralelos es el Espíritu Santo. Hay que invocar al Espíritu Santo. Debemos hacer los preámbulos de la oración, pedir la luz. Jesús le dio este oficio al Espíritu Santo: Él les recordará todo lo que he dicho. El Espíritu Santo es la memoria de Dios. Uno mismo queda sorprendido de recordar tantos paralelos. El texto se va iluminando, interpretando por sí solo, y yo vuelvo, yo lo repito, allí donde el versículo me gusta yo lo repito, aún después de los paralelos, lo transcribo, lo repito.

Cuando estoy repitiendo así, ampliándolo, ya eso es meditatio, la meditatio está en la lectio. La meditatio es la lectio repetida. Es el texto repetido, no lo podemos separar. Este texto me gusta yo lo repito, repitiéndolo me lo sé de memoria. Allí está la meditatio De hecho la palabra meditatio no significa meditación, no. Es todo excepto meditación. Cuando nosotros decimos meditación estamos pensando en la reflexión, en la confrontación de la vida a la luz de la Palabra, en el análisis, en reconstruir la historia. Para entender bien lo que es la meditatio vamos a la Vulgata, la Biblia en latín. San Jerónimo la tradujo toda en latín, allí buscamos dónde aparece la palabra meditatio. Uno descubre que el verbo meditari o el sustantivo meditatio aparece en la pluma de san Jerónimo cada vez que está el verbo hebraico hgh (hagah) [se pronuncia “jaga”]. Cada vez que Jerónimo encuentra el verbo hagah pone meditari, de ahí el sustantivo meditatio. Pero este verbo aparece en muchos lugares. Aparece para describir diferentes acciones, el rugido del león, el susurro de la paloma, y la oración en llanto suplicante de un creyente judío. ¿Qué relación hay entre estas tres acciones? Este idioma es primitivo, habla por imágenes, entonces la imagen se puede aplicar por su significado a estos tres casos. ¿Qué hay en común en los tres casos? En los tres casos se trata de un sonido y de un sonido que se repite. Eso es la meditatio.

¿Qué es la meditatio?

En un primer tiempo: Un contacto con la Palabra a través de la repetición memorizante

En un segundo tiempo: Un contacto con la Palabra a través de la recitación orante.

Es facilísimo. Es mucho más fácil que reconstruir el lugar, el tiempo de las escenas, etc Una bella frase:”Te alabaré Señor, entre todos los pueblos, voy a cantar tu Nombre entre las gentes. Tú eres mi fortaleza, mi baluarte. Yo te amo”. Todo eso es Palabra, yo la recito, eso es meditatio. “Proclama mi alma la grandeza del Señor”. Repetir la Palabra de memoria, eso es meditatio. “Yo soy el pan de Vida, el que come de este Pan no morirá jamás y Yo lo resucitaré en el último día”, la meditatio es esto. Estar recitando la Palabra así, en un primer momento repetirla, si me gusta la repito, la transcribo, se amplia mucho y ya después la Palabra permanece en mi memoria.

Así estando a solas, voy por la vereda, o en el colectivo, o estando en la cocina trabajando, yo recito, ya es oratio. Es la Palabra que permanece en mí, que se convierte en oración, ¡eso me parece muy hermoso y muy fácil, todo el mundo lo puede hacer!

¿Se dan cuenta de donde viene? De los judíos que tenían que aprender de memoria. Un día estaba yo en Jerusalén con otros compañeros, nos ofrecieron un guía judío para visitar centros de interés judío. Entramos en una sala grande, como ésta. Yo recuerdo porque me impactó esto. El joven judío dijo: ‘Vamos a ir a una Escuela de Yahveh’, una Facultad de Teología para nosotros. Entramos allí y atrás había como unos ochenta jóvenes y menos jóvenes. Estaban dispersos en la sala, con su kippá y estaban allí bzz bzz, había como un murmullo. What are they doing? [¿qué están haciendo?] le pregunto al guía, y me dice hagah, ¡¡¡hagah!!!, repetí sorprendido. Estaban repitiendo en voz baja para aprender de memoria.

Veamos el Salmo 1, versículo 2, ahí está el verbo hagah, tomemos una traducción: “sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche”, traduttore traditore dicen los italianos, el traductor.es traidor. En cambio la Biblia de Jerusalén pone: “su ley susurra (paloma) día y noche”. Esto es meditatio una recitación en voz baja para memorizar la palabra y luego recitar en cualquier lugar, en el trabajo, en el viaje, cuando uno está solo, en público.

Poco a poco podremos vivir de la Palabra, poco a poco pondremos la Palabra en el centro de nuestra vida. Se pueden reunir varias personas, se puede reunir la familia, y tomar el texto y leer el texto. En cada palabra recordar paralelos, para enriquecernos, juntos empezamos a aclarar el texto y lo volvemos a leer, cada uno lo leerá en silencio para memorizarlo, y de pronto alguno dice ‘yo me acordé de otro paralelo’, se va enriqueciendo. Permaneced en mi amor, permaneced en mí, así aclaro. Permanecer en el amor es permanecer en Él y claro, permanecer en Él es permanecer en el amor. Yo me acuerdo Dios es amor, entonces permanecer en el amor es permanecer en Dios y mire cómo todos juntos, sin salir del texto, con las mismas palabras. Sería una magnífica catequesis. También para los niños, hacer que aprendan de memoria la Palabra, los niños memorizan más fácil. Hacer que la transcriban. Dictarles.

Les leo dos textos, cómo la LD se puede hacer de mil maneras, hay para todos:

Un monje francés dice: ‘uno leerá en voz alta y lentamente el texto escogido otro lo transcribirá en una hoja; este otro se dejará guiar por la polisemia de la palabra, este otro escuchara la palabra cual una sinfonía, apuntará las reminiscencias, evocará las correspondencias con otras partituras de los dos testamentos –la lectura concordativa, los paralelos- aquel otro tapizará la memoria de su corazón con bellas páginas de la Bibllia que recitará cual una palabra que engendra personalmente –es la meditatio, aprender de memoria y recitar- vías múltiples de acercamiento sin distinción real con referencia al centro, multiplicidad de puntos de descubrimiento que lleva al punto central ya que su realización no tiene otro propósito que el de mantener la escucha de la Palabra, de permitirle a la Palabra resonar en el fondo del corazón de uno’.

Un texto hermoso de Casiano que habla de la LD, de la meditatio en cuanto es repetición memorizante y nos da el por qué de esto en orden a la comprensión. Dice así: ‘Después de deshaceros de todas las ocupaciones y pensamientos terrestres, esforzaos de todas maneras en dedicaros asiduamente, que digo, constantemente a la LD hasta que esta meditatio contínua impregne vuestra alma y la forme, por así decirlo, a su imagen. Por eso debemos tener el celo de aprender de memoria la continuidad de las Sagradas Escrituras y de repasarlas sin cesar en nuestra memoria, porque de pronto después de recorrer varias veces ciertos pasajes, esforzándonos para aprenderlos de memoria, no hemos podido en el momento comprenderlos porque le falta a nuestro espíritu la libertad necesaria; pero cuando luego, lejos de los trajines, de las ocupaciones diversas y de los objetos que llenan nuestros ojos, los repasamos en silencio –es el segundo momento de la meditatio– sobretodo durante las noches, esos pasajes se nos aparecen en una luz más grande, lo mismo con sentidos escondidos que no sospechábamos para nada en la víspera. Es cuando descansamos clavados de cierta manera en el letargo de un profundo sueño que la inteligencia del texto se nos revela –allí donde permanece la Palabra, la Palabra trabaja, aún cuando sus amigos duermen, Dios trabaja. La Palabra que permanece en la memoria, en el corazón, purifica, transforma, ilumina, se revela a sí misma, ¡es impresionante!- En la medida que por ese estudio nuestro espíritu se renueva, las Escrituras empiezan también a cambiar de rostro, se nos da ella en una comprensión más misteriosa cuya belleza aumenta con nuestro progreso.’

Cuarta y última noche.

Salón del Colegio don Bosco.

Oratio y contemplatio en LD.

No traducir oratio por oración, podríamos pensar en oración mental y así al terminar el ejercicio podríamos decir: ‘mi oración no ha sido muy buena, no he pensado nada’, equivocándonos. El valor de la oración no está en tener bellos pensamientos, bellas ideas, no es pensar; tampoco es tener sentimientos agradables, de consuelo, de alegría, no es sentir. El valor de la oración está en el querer: “yo quiero lo que tú quieres Señor”. Si quieres que me sienta bien, está bien, y si quieres que yo me sienta sin ideas, pues bien también. Acostumbrémonos a no medir nuestra oración

La oración es ante todo, dice santa Teresa, un diálogo con Aquel que sabemos nos ama. No es sentir ni pensar sino saberse amados. La familia de Marta, María y Lázaro es una familia que se sabe amada por Jesús, por eso le mandan a informar Aquel a quien tú amas está enfermo, aquel a quien tú quieres está enfermo. En la oración no le dice Marta: “ven rápido Señor que está enfermo, ven a curarlo”, no, ella dice “aquel a quien tú quieres, a quien tú amas, está enfermo”. San Agustín dice: “basta con que lo sepas Señor porque no abandonas a quienes tú amas”. La oración es el presentarse ante el Señor sabiéndonos amados. Entonces la oratio será un diálogo de amor con Aquel que sabemos nos ama. Pero cómo hacer ese diálogo, pues claro, la oración es obra del Espíritu Santo en nosotros. Así lo dice san Pablo: es el Espíritu Santo que ora en nosotros. Yo sólo le presto al Espíritu mi capacidad de traducir su oración. ¿Cómo lo voy a hacer? ¿Cómo hacer para estar en sintonía con la oración del Espíritu Santo que ora en mí? Ya en la LD estoy en contacto con el Espíritu Santo, a través de las palabras, porque el Espíritu Santo está en cada palabra. Todo el ejercicio que he hecho de leer, de releer, de repetir, de memorizar, de recitar, de transcribir, de decir en voz baja, de recordar paralelos me pone ya en contacto con el Espíritu Santo. Ya estamos orando, estoy en contacto con aquel que sé que me ama. En el momento de la oratio, de pronto, nace en uno el deseo de hacer suya esta oración de la Palabra entonces se cambia el pronombre de los verbos: Padre glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique, Padre yo te glorifico, te doy gracias ésta es la oración de Jesús, pues la hago mía ‘Padre glorifica a tu hija, para que tu hija te glorifique, yo te alabo, yo te doy gracias’ allí está la oración con las palabras de la Biblia, no con otras. Utilizar las palabras de la lectura para hablar con Dios. Poner el pronombre yo, poner el verbo en primera persona del singular, cuando es Jesús. Jesús lloró ante la tumba de Lázaro y Jesús lloró al ver la ciudad, yo también Señor lloro al ver este mundo tan degenerado, al ver la miseria. Yo también lloro, yo entro en tus sentimientos. Miren estamos hablando, ya es la oratio. San Agustín dirá, si el texto es de temer, teme; si el texto es de alegría, regocíjate, y si es un texto de esperanza, espera. Procura no decirle nada a Dios sin el texto Él no te dirá nada sin el texto.

Ya está bien descripto cómo orar, es estar en contacto con la Palabra por el diálogo, es decir utilizar las palabras del texto para dialogar con Dios. ¡Esto es fácil!

Entonces podemos decir que la oratio es: un contacto con la Palabra, a través del diálogo con Dios.

Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente dice a Felipe… al levantar yo los ojos, cambio Jesús por yo, al levantar yo los ojos hacia Dios, yo veo a todo el mundo que espera la oración de mí, yo levanto mis ojos, levanto mis ojos hacia Ti Señor, es el Salmo que dice esto. La oración en este sentido no es complicada, porque es llevada por el texto y hemos dicho que en este texto está el Espíritu Santo, entonces los sentimientos que están ahí, son los sentimientos del Espíritu Santo y así no me desvío, no caigo en sentimentalismo ni en imaginaciones locas. Me dejo llevar por el texto y estoy seguro que estoy orando con el Espíritu Santo, como lo quiere el Espíritu. En este momento ya está la oratio y uno pasa un versículo así. ¿Se han dado cuenta todo lo que se puede hacer?, transcribirlo, aprenderlo de memoria, tratar de iluminarlo con algún paralelo, fusionar los dos paralelos y sacar allí poniendo el versículo en forma impersonal con el se y poner el verbo en primera persona singular, lo leo con yo; vuelvo a leer, vuelvo a repetirlo, si no tengo resonancias sigo adelante, allí donde me guste el versículo me quedo ahí, lo repito. ‘Así no terminaré jamás la Biblia’ me dijeron una vez, pero no es el asunto terminar sino ¡empezar! También me dijeron, ‘Yo he hecho sólo tres versículos en una hora y media, no he avanzado’. Donde se sienta bien, quédese. El afán es el enemigo número uno de la lectio divina. Querer leer, leer, leer, hacer mucho, no es éste el propósito sino el estar en contacto con Dios, dialogando, dejando que la Palabra nos invada, entre en la cabeza, baje al corazón, utilizándola para hablar con Dios. Dice la Regla de unos monjes “lee poco, detente mucho”. Cuidado con la tentación de decir después de una hora, de una hora y media, ‘Ay! Yo he hecho muy poco!’, esto sería realmente equivocarse. Si un día hacen tres versículos y al otro día vuelven a esos versículos de pronto les van a decir más. Guillaume de Saint Thierry, también San Jerónimo, dicen: “cuando lees, Dios te habla, escúchalo; cuando oras, hablas con Dios, ámalo”. Se vuelve sobre los versículos de la vez anterior, nos hablan más todavía, habrán más resonancias, entonces me quedo, de pronto ya no habrán más, entonces sigo. Detenerse mucho para desmenuzar las palabras, los versículos. Ya les expliqué todo esto, hacer malabarismos, recortar las frases, unir una palabra del comienzo con otra para hacer brotar la Palabra de Dios. Ya estamos en el propósito de la LD que es la oratio es decir el contacto con la Palabra a través del diálogo con Dios. Lo hemos escuchado, lo hemos mirado, hemos comprendido, hemos hablado con Él. Dos pasos adelante, uno para atrás. Uno va adelante, habla con Dios, vuelve a repetir el versículo, memoriza, recita el versículo, lo transcribe y vuelve a hablar con Dios con otra palabra del versículo. Todo se hace al mismo tiempo. No podemos decir ‘ahora es el tiempo de la lectio ’, ‘ahora cierro el libro’ y es el tiempo de la meditatio ‘voy a pensar’, no. Todo se hace con el dedo en el texto, con el lápiz escribiendo, puedes escribir tu oración. Conviene tener un cuaderno al lado para no escribir en la Biblia.

Contemplatio No traducirlo al castellano. No es la contemplación en el concepto moderno, es decir estar quieto, no pensar en nada. ¿Quiénes son contemplativos? Todos pueden serlo. El verdadero contemplativo es Jesús. ¿Cuándo Jesús es contemplativo? En el huerto de Getsemaní, cuando dice ante la muerte, ante el cumplimiento de su misión, de su vocación, pasando por un momento muy difícil dice: no lo que yo quiera sino lo que tú quieras. La unión de las voluntades: querer lo que Dios quiere. No haz querido ni sacrificios, ni holocaustos, heme aquí para hacer tu voluntad. Aún sin saber, previamente, sin saber cual es la voluntad de Dios estar siempre dispuestos; como se suele decir, estar siempre conformes, no estar siempre alegando, rechazando, acusando a Dios, analizando, sino amar lo que Dios quiere de uno y querer lo que Dios ama para uno. Sabemos que lo que vivimos nunca será para nuestro mal, aunque a veces eso se presente como negativo. Hacer siempre lo que Dios quiere y amar hacer lo que Él quiere. Así los verdaderos contemplativos están en la calle, en la cocina, en las fábricas trabajando, en los monasterios. Hablar en la LD de contemplación es más bien hablar de un don, porque la contemplatio es un estado de la voluntad, del corazón, que consiste en querer lo que Dios quiere como un bien. Esto no depende de uno, por eso san Bernardo y sus hijos, sus cistercienses, toman sólo las tres dimensiones primeras lectio meditatio oratio ahí nomás. La contemplatio no depende de nosotros, depende de la gracia de Dios porque es el contacto con la Palabra a través de la unión de las voluntades.

Podemos decir que Contemplatio es: Un contacto con la Palabra a través de la unión de voluntades

Querer lo que tú quieres esto exige, esto implica la conversión de la voluntad. Yo no puedo convertir mi voluntad, es Dios quien me va a convertir mi voluntad y me la va a convertir por la acción de la Palabra, por el largo contacto con la Palabra. Claro, si frecuentemente me dedico a las tres primeras dimensiones me estoy disponiendo ciertamente para acoger este don de la conversión de la voluntad. Uno nunca sabe que es contemplativo, no se da cuenta, no, porque esa conversión, la transformación de mi voluntad en la voluntad de Dios, eso se manifestará exteriormente, mentalmente, por una actitud de paz, una actitud de paz ante todo lo que pueda suceder. Jesús en su pasión nunca está agitado, atormentado, no. Yo quiero lo que tú quieres, lo que sí, si este caliz puede pasar lejos de mí, sí porque siento que me repugna esta situación pero no sea lo que yo quiero, heme aquí para hacer tu voluntad. Jesús lo vive siempre con una gran paz –ver los relatos de la pasión- Este estado de contemplatio se puede manifestar por un estado de paz, una actitud profunda de paz, de tranquilidad ante todo lo que pueda suceder. Sentirse conforme, no estar alegando, no decir por qué esto a mí, por qué me sucede esto. Yo que me dedico a la Palabra ¿estar acusando a Dios?, ¡no!. Los que hacen suya la oración de Jesús, los contemplativos, están en la vida monástica –en la clausura- y en la calle, están en todas partes, son los que hacen suya la oración del Señor en Getsemaní no lo que yo quiero sino lo que tú quieres es esto un gran don que se recibe de Dios

Termino así la explicación de las cuatro dimensiones de la LD, saber cómo estar en un tiempo prolongado con la Palabra leyendo escuchando, interpretando, aclarando, comprendiendo, repitiendo, recitando, dialogando. Uno no hará todo, un día se sentirá mucho más llamado a transcribir, sentirá cansancio. Alguna vez uno no estará bien, alguna mala digestión, no se siente bien, entonces lee en voz baja y transcribe, tomó Jesús los panes y después…‘¿es el relato de la última cena?, no es la última cena, es la multiplicación de los panes, ah! La multiplicación de los panes estaba preparando la última cena. La multiplicación de los panes fue el banquete eucarístico ofrecido en la montaña’, las mismas palabras, -se le olvida a uno que tiene mala digestión- ‘ah! Señor quiero tomar el pan que me das y darte gracias para compartir, repartirlo a los demás también’, yo estoy orando con estas palabras ¿se dan cuenta qué fácil? ‘Porque tú Señor has tomado el pan que te han dado, que este muchachito te ha dado de su pobreza, yo también Señor de mi pobreza quiero tomar el pan que me das, mi pobreza para dártela y darte gracias, te doy gracias Señor, yo quiero también repartir a los demás de mi pobreza’, ya es oración y sigo transcribiendo porque ya se me viene de nuevo el dolor de cabeza, yo transcribo, esto es LD. Se adapta a todos los estados anímicos y de salud. Un día me siento con fiebre, me quedo en la cama, me quedo recitando lo que he aprendido de memoria. El Rosario de la Palabra: en cada cuenta repetir la misma palabra, el mismo versículo de la Biblia, en la otra decena empezar otro versículo, esto también es LD. LD no es sólo cuando se está en la mesa con el Libro. El propósito de la LD es sacar la Palabra del libro para hacerla permanecer en uno, llevar la Palabra siempre con uno, ese es el propósito, de manera que la LD no será sólo cuando estemos haciendo el ejercicio de transcripción, de paralelos, uno puede estar caminando y estar recitando en voz baja, esto es LD también. Es muy amplia. Hasta en el lecho de muerte se puede hacer. El sacerdote que me inició en la LD estaba viejito y enfermo, agonizando, en Roma. Lo visité y escuchaba que decía “tú lo sabes… tú lo sabes… tú lo sabes…” ah! dije y recordé ¿me amas? la pregunta de Jesús a Pedro. El tú lo sabes aquel sacerdote lo repetía estando paralizado, inmóvil. El no estaba solo, las palabras lo acompañaban. La Palabra lo sostenía en el paso de la muerte porque la Palabra no muere. Murió recitando la Palabra.

Consejos prácticos, cómo organizarse.

Fijar un tiempo. Unos, cada día, otros, dos o tres veces por semana y otros una vez por semana. Fijar un día y una hora precisos. Con preferencia en tiempo de mucha calma. Algunos despiertan muy temprano, otros son aves nocturnas, el silencio de la noche. Tratar de ser fiel a los tiempos elegidos. Peligro: la actividad social; frente a ella decir: “ya estoy comprometido”.

¿Cuánto tiempo cada vez? No menos de una hora, no más de dos, como sugiere san Benito. No menos de una hora para dar tiempo a las introducciones. No más de dos para evitar el cansancio.

Un lugar preciso. La mesita en el rincón, limpia de imágenes y de otros objetos para evitar distracciones. La Biblia también debe estar limpia, sin señaladores, salvo la cintita que nos indica lo que vamos a leer, sacar las estampitas, las oraciones, las fotos, etc, No escribir en la Biblia. Procurarse un cuaderno para transcribir, para anotar los paralelos, la oración., las resonancias en la propia vida. Junto a la limpieza de la mesita y de la Biblia cuidar la limpieza de corazón.

El libro preciso. Guillaume de Saint Thierry dice “hacer, en horas precisas, una lectura precisa”. Tomar un texto al azar, mariposeando, no permitiría asimilar la Palabra, memorizarla. No serviría.

Cuando empieza a ponerla en primer lugar, antes de la actividad social, sabe que la Palabra es ya importante en su vida. Disciplina personal. Cuando uno empieza a negarse a la vida social para estar con la Palabra, cuando uno lo hace por voluntad, no por sentimiento, experimenta un gran gozo.

Escoger un libro de la Biblia. La gran tradición de la LD dice empezar con el primer versículo en el Génesis. Una lectura contínua. Lo más acertado es escoger un libro, de preferencia del AT que son menos conocidos para nosotros. Hacer una lectura contínua para no desperdiciar ningún trozo de la Palabra. La preferencia por un libro del AT es por el juego de los paralelos. Si leo los Evangelios que conozco bien, no recuerdo paralelos del AT que no conozco bien. Ejemplo: Abraham dijo, Señor mi Dios ¿que me darás? ¿recuerdan en el NT que alguno dijo: A nosotros que lo hemos dejado todo ¿qué nos darás?, sí, los apóstoles, ¿se dan cuenta cómo les vino el paralelo?, son también paralelos de actitudes, no sólo de palabras. Siempre el futuro ¿qué nos darás?. El Señor nos hace levantar los ojos al futuro.

¿Cuáles libros del AT? Hay algunos más fáciles. Sabiduría: bellísimo. Uno cambia el nombre de Sabiduría por el de Jesús. San Jerónimo dice que esto sería una lectura crística del AT. Eclesiástico: 52 capítulos. A un capítulo por semana nos llevaría más de un año el libro. El autor es Ben Sirá, el Sirácida. Se llama eclesiástico porque san Cipriano nos dice que en el primer siglo de la Iglesia, la ecclesía utilizaba este libro para hacer la catequésis permanente. Este libro se escribió pocos años antes de Jesús, de manera que toda la revelación está allí lista para abrir las puertas a Jesús. Hablan de la resurrección, de la vida del más allá. También recuerda toda la historia de la salvación, Moisés, Melquisedec, Josué,…, los recuerda y los alaba. Hecha una mirada de fe sobre toda la historia de la salvación. Después se detiene en todo lo visible y lo invisible, en la creación. Las virtudes, los pecados, todo viene en parrafitos cortos. Repasa toda la enseñanza de la ecclesía. Haríamos LD y catequesis permanente con una fuerza abierta al NT. Salmos. Oraciones ya hechas. Es fácil. Recordar a Jesús. Cambiar las palabras del pueblo, del salmista por yo. Proverbios.

Recordar la gran importancia de la introducción, de los preámbulos.

Una Lectio en el evangelio de Juan.

Sabiendo Jesús que había llegado la hora… sabiendo Jesús todo lo que le iba a suceder Jesús todo lo hace sabiendo, sabe bien lo que le sucedería, no es víctima; clarividencia. Sabiendo Jesús que venían a tomarle, que intentaban tomarle por la fuerza para hacerle reysí, tú lo has dicho yo soy el rey…venían a tomarle por la fuerza para hacerle rey y subió de nuevo al monte. Tantas veces se nos dice que Jesús subió al monte. Estaba en el apogeo de su fama venían a hacerlo rey. Jesús de nuevo se va al monte, como aquella vez cuando era oscuro, de madrugada, se levantó, salió, subió al monte a orar. Se refugió en la oración, en el monte. Él solo allá arriba, está en el monte él solo. Al atardecer bajaron sus discípulos, Él solo arriba en el monte en diálogo con Dios, para aprender a realizar, a cumplir su misión -ante este momento tan importante de fama, de popularidad-, que yo he venido para esto. Los discípulos bajando, al atardecer, cuando ya la luz comienza a desaparecer. Yo soy la luz, camina en la luz. Ya viene la noche, el atardecer; uno no sabe a donde va si camina en la noche. Los discípulos, después de este momento de gran éxito, están entrando en la noche pero bajando, baja rápido Zaqueo, como Yo he bajado. No puede subir aquel que no ha bajado. Jesús está allá arriba solo en el monte, pero Él ha bajado, Yo soy el que ha bajado del cielo. Los discípulos bajaron. El que baja está en la tierra: la encarnación. Y Jesús Él solo está en el monte, arriba. Bajaron los discípulos ya en la noche y bajaron a la orilla del mar, recordando ya su vocación, cuando Jesús pasando por la orilla del mar vió a dos hermanos y los llamó, están en el lugar de su llamada. Y subiendo a una barca -como tantas veces lo habían hecho, como lo hicieran con Jesús y les dijera boga mar adentro, subiendo a la barca de Pedro para alejarse de la muchedumbre- se dirigían a la otra orilla del mar, como los hebreos en Egipto que pasando a través del Mar Rojo, adverso enemigo, se dirigían hacia el otro lado del mar. Veamos bien, los discípulos solos que se están dirigiendo en medio de las adversidades al otro lado del mar, donde los hebreos encontraron la liberación cuando pasaron el Mar Rojo ellos también. En la noche solos caminando en esta tierra, -porque bajaron, se encarnaron como Jesús que bajó-, se están dirigiendo a través de las adversidades al otro lado del mar, como aspirando a la liberación. Y ya había oscurecido, ya no es más el atardecer. Esperaron mucho a Jesús, y no venía y ya era muy tarde, entrados en la oscuridad, cuando se camina y no se sabe a donde se va, y Jesús todavía no había venido. Vino a los suyos y los suyos no lo acogieron pero a todos aquellos que lo acogieron les dio poder de ser hijos de Dios, Jesús es aquel que vino, que viene, que vendrá, pero todavía no había venido y lo esperaban y Él solo estaba arriba en el monte y todos nosotros aquí abajo, en medio de la noche, caminando, y todavía no ha venido y lo esperamos. Y soplaba el viento, viento que va contra nosotros. El viento, la noche, el mar, todas las fuerzas adversas. Y el mar empezó a hacerse más fuerte, la adversidad más dura, los obstáculos, y cuando habían remado unos seis kilómetros de lucha contra las fuerzas adversas, sin saber bien a donde se iba, sin ver en la oscuridad, y Jesús todavía no había venido, estaba Él solo arriba en el monte, cuando ya en esta lucha, en esta resistencia ven a Jesús, lo ven en la oscuridad, la luz brilló en la oscuridad, no después sino dentro, cuando están en la oscuridad, cuando piensan que están solos, que no sienten la presencia de Jesús, -porque todavía no ha venido, lo esperan-, lo ven, en medio de las dificultades, lo vemos, en medio de las dificultades; la fe me hace ver lo que no se ve, yo lo veo a Él. En medio de la oscuridad, en medio de la lucha, lo veo como una luz, porque la fe me hace ver lo que no se ve y lo que no se ve es Jesús, porque todavía no ha venido, y lo ven caminando sobre las fuerzas adversas, dominando todas las adversidades, porque Yo soy el camino. Lo ven que caminaba, y se acercaba y tuvieron miedo, ¡no tuvieron miedo del mar!, tuvieron miedo de ver a Jesús en medio de la oscuridad, no tengais miedo, no temas Abraham, no temas María. Cada vez que Jesús se presenta como aquel que domina todo, da miedo, es por eso que Jesús dice no temas yo soy el mismo, el mismo que está contigo, no temas estaré contigo dice a Abraham, no temáis sabed que estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, pero Él les dijo Yo soy, como había dicho Yahveh a Moisés, Moisés preguntó ¿cómo te llamas? Dile a los hebreos Yo soy; la divinidad. Por eso en medio de las dificultades aquel que está más allá es aquel que está aquí conmigo que dijo a Abraham Yo soy para ti un escudo protector, el que está más allá está conmigo, es mi escudo protector. El inalcanzable, el soberano está conmigo, por eso no tengo que temer, porque Él está conmigo, no temas María el Señor está contigo. El motivo por el que no tenemos que temer es porque Él, el soberano, mi protector está conmigo por eso no hay que temer en medio de las dificultades, en medio de la oscuridad y allí quisieron acogerlo, vino a los suyos y los suyos no lo acogieron pero a todos los que lo acogieron…, quisieron acogerlo como aquel que viene, aquel que vino, aquel que vendrá y lo quisieron acoger en la barca, pero no dice el texto que lo acogieron en la barca, sólo están en esta actitud de acogida en medio de la noche, al verlo que viene, en medio del trabajo, de la resistencia, lo ven y lo quieren acoger al que viene, al que vendrá pero ¡sorpresa!, la barca tocó en seguida la tierra, al lugar donde se dirigían. Señor ¿a dónde iremos?, a donde yo voy ahora no puedes venir ahora sino más tarde. ¿A dónde vamos? A donde está Él, arriba en el monte con Dios, solo. Y en medio de las dificultades, del trabajo, de las resistencias, de la noche, y en esta actitud de espera, de esperanza para acogerlo, ¡sorpresa!, sin que se calmara la tempestad, tocamos el lugar a donde vamos: la vida eterna.

* * *

Preguntas de un periodista del canal católico de la ciudad.

1. ¿Tan solos para interpretar, no hay peligro de desviarnos? – Para no desviarnos “ la Biblia se interpreta por la Biblia”, no necesariamente por comentarios. Hay comentarios que nos insinúan interpretaciones muy raras, aún entre los católicos. Interpretar el texto por el juego de los paralelos. No lo que yo pienso sino lo que dice la Palabra. Lectura concordativa de la escuela rabínica del judaísmo. Uno no está interpretando sino escuchando lo que la Palabra dice de ella misma. No hay riesgo aquí.

2. ¡Tan solos!, ¿no es muy individual, y la dimensión social de la fe?  -No tanto social sino comunitaria. Somos comunidad por la Palabra. Haciéndolo personalmente, haciéndola en la reunión comunitaria nos enriquecemos. Se puede hacer comunitariamente pero no a base de reflexión sino con la collatio de san Jerónimo, es decir en comunidad pero con el juego de los paralelos.

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